Ciudad de México, septiembre de 2026. El uso de dispositivos digitales forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 79.7% de los menores de entre 6 y 11 años ha utilizado internet, mientras que entre los adolescentes de 12 a 17 años la cifra alcanza el 95.1%. En promedio, los usuarios de entre 6 y 11 años registraron 2.6 horas diarias de uso de internet, mientras que los adolescentes alcanzaron 4.5 horas.
“Las pantallas pueden ofrecer beneficios cuando se utilizan de manera adecuada y supervisada. El reto para los padres es evitar que su uso desplace el juego, la actividad física, el sueño y, principalmente, la convivencia. El acompañamiento y la supervisión son fundamentales para establecer hábitos digitales saludables de acuerdo con la edad y las necesidades de los menores”, explicó el Dr. Humberto Bautista, vocero oficial de PiSA Farmacéutica.
Si bien el uso de dispositivos digitales está presente en ambas etapas, las necesidades y los riesgos asociados cambian de acuerdo con la edad y el nivel de participación en los entornos digitales. Durante la primera infancia, la interacción directa con padres y cuidadores es fundamental para favorecer el aprendizaje y el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo. En este contexto, una exposición excesiva a dispositivos electrónicos puede reducir las oportunidades de comunicación y práctica verbal, afectar la capacidad de concentración y desplazar actividades esenciales como el juego, la convivencia y la estimulación que requiere esta etapa.
Un estudio publicado en PLOS ONE en 2025 en población latinoamericana identificó asociaciones entre determinados patrones de uso de pantallas y el desarrollo del lenguaje, así como una relación positiva entre la interacción compartida con adultos durante el uso de dispositivos y el desarrollo de habilidades lingüísticas. Estos hallazgos refuerzan la importancia de que, cuando los menores utilicen dispositivos digitales, exista acompañamiento adulto y que su uso no sustituya las actividades necesarias para su bienestar.
A medida que los menores crecen y aumenta su participación en internet, el entorno digital adquiere nuevas dimensiones. Durante la adolescencia, las redes sociales y otras plataformas pueden exponerlos a situaciones que requieren acompañamiento y medidas de protección. De acuerdo con UNICEF México, en 2024, el 23% de los adolescentes de entre 12 y 17 años que utilizaron internet reportó haber vivido alguna situación de ciberacoso durante los últimos 12 meses; este porcentaje equivale a aproximadamente 2.9 millones de adolescentes.
Además de los riesgos relacionados con la interacción en línea, el tiempo destinado a los dispositivos puede desplazar actividades esenciales para el bienestar de los adolescentes, particularmente el descanso. La evidencia disponible muestra una asociación entre un mayor uso de pantallas y una menor duración y calidad del sueño, por lo que establecer límites, especialmente durante la noche, es parte de la construcción de hábitos digitales saludables. La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar el uso de pantallas durante la hora previa a dormir y mantener los dispositivos fuera de las habitaciones durante la noche.
Esta recomendación cobra especial relevancia ante los hábitos actuales de descanso entre los adolescentes. Un estudio publicado en Pediatrics en mayo de 2026, que analizó información de más de 400 mil adolescentes durante tres décadas, encontró que entre 2021 y 2023 solo el 37.2% de los adolescentes de entre 12 y 13 años dormía al menos siete horas, mientras que en el grupo de entre 18 y 19 años la cifra era de apenas 22.3%.
“Fortalecer el acompañamiento implica promover la alfabetización digital, revisar las medidas de protección disponibles en los entornos digitales y evaluar periódicamente el tiempo y la forma en que se utilizan los dispositivos”, agregó el vocero de PiSA Farmacéutica.
Las pantallas forman parte de la vida cotidiana y pueden ofrecer múltiples beneficios; sin embargo, el desafío consiste en construir hábitos digitales compatibles con un desarrollo saludable y evitar que la tecnología ocupe el espacio de actividades esenciales para crecer, aprender, descansar y convivir. Factores como la edad, el tiempo de exposición, el contenido, el contexto y el acompañamiento adulto son determinantes para favorecer un uso responsable de la tecnología.
Referencias
- El uso excesivo de dispositivos y sus pantallas conlleva riesgos cognitivos, lingüísticos y socioemocionales. Gaceta UNAM. Recuperado de: https://www.gaceta.unam.mx/el-uso-excesivo-de-dispositivos-y-sus-pantallas-conlleva-riesgos-cognitivos-linguisticos-y-socioemocionales/
- Uso de la tecnología en la primera infancia: Qué saber. Recuperado de: https://www.unicef.org/uruguay/crianza/digital/uso-de-la-tecnologia-en-la-primera-infancia-que-saber
- Salud Pública. Prevalencia y tendencia de actividad física, comportamiento sedentario y sueño en adolescentes. Recuperado de: Vista de Prevalencia y tendencia de actividad física, comportamiento sedentario y sueño en adolescentes
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares. Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endutih/2024/doc/presentacion_endutih2024.pdf
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