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Atención de Enfermería del Paciente
Diabético
Paciente con Cetoacidosis
La cetoacidosis diabética (CAD)
es una de las complicaciones graves más frecuentes de la
diabetes mellitus y puede evolucionar rápidamente hasta provocar
la muerte debido a que desencadena complicaciones secundarias como
neumonía, infarto de miocardio, infecciones, etc. Se presenta
comúnmente en pacientes con diabetes insulinodependientes
tipo I y rara vez afecta a pacientes con diabetes tipo II no insulinodependientes.
La CAD representa un problema de salud pública muy importante
con un impacto económico enorme, es motivo de ingreso de
un alto porcentaje de pacientes a los servicios de Urgencias de
los hospitales. En los Estados Unidos se reportan anualmente entre
45,000 y 130,000 hospitalizaciones en una población de
10 millones de diabéticos, de los cuales el 20% se trata
de pacientes con diabetes de reciente diagnóstico, y el
80% en pacientes con diabetes ya conocida. Los pacientes que la
padecen en su mayoría son de edad avanzada, con un promedio
de 43 años, con menor frecuencia en adolescentes y jóvenes.
La tasa de mortalidad se reporta alrededor del 9-10%, y es mayor
en mujeres que en hombres. Otro dato estadístico importante
refiere que la tasa de mortalidad es 3 veces mayor en individuos
de raza no blanca que en individuos de raza blanca.
Etiología
Los factores externos que alteren el autocontrol permanente de
la diabetes pueden romper el delicado equilibrio entre glucosa
e insulina, tales como la suspensión de la administración
de la dosis de insulina, aumento de la ingesta de alimentos o
disminución de la actividad física sin un adecuado
ajuste de la dosis de insulina. Los cambios fisiológicos
bruscos como procedimientos quirúrgicos, infecciones, estrés
o traumatismos pueden requerir de un aumento en la dosis de insulina,
ya que incrementan las concentraciones de glucosa con la liberación
de adrenalina y/o noradrenalina que a su vez desencadenan un aumento
en la secreción de glucagón.
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Fisiopatología
La deficiencia en el aporte de insulina en combinación con el
aumento de la concentración de glucagón y de las hormonas
contrarreguladoras (hormona del crecimiento, adrenalina y cortisol)
desequilibran el metabolismo de la glucosa, provocan alteración
en los lípidos con elevación de los ácidos libres
en hígado y plasma, aumento de la cetogénesis, disminución
de la reserva alcalina, aumento en la producción y disminución
en la captación de glucosa, aumento en la proteólisis
con la consecuente liberación de aminoácidos plasmáticos,
que a nivel hepático favorecen el aumento en la gluconeogénesis,
conservando y perpetuando así la hiperglucemia. Como consecuencia
se presenta diuresis osmótica con pérdida importante de
electrólitos, deshidratación celular, depleción
de volumen y estado de acidosis, que ameritan su corrección de
manera inmediata y eficiente, ya que pueden conducir a un estado de
depresión del sistema nervioso, coma con cetoacidosis metabólica,
colapso vascular y muerte en tan sólo unas horas.
Diagnóstico médico
- Presencia de signos y síntomas relacionados sugestivos o
determinantes con antecedentes de diabetes.
- Hiperglucemia superior a 250 mg/dl.
- Cetonemia y cetonuria.
- Disminución del pH sanguíneo arterial >7,3.
- Disminución del bicarbonato plasmático >15mEq/l.
- Osmolaridad sérica y urinaria aumentada.
- Creatinina elevada.
- Alteraciones en sodio, potasio y otros electrólitos.
- Biometría hemática con datos de hemoconcentración
y leucocitosis importante independientemente de la presencia de infección.
Si el paciente no es diabético conocido deben descartarse otras
causas de acidosis metabólica antes de iniciar el tratamiento.
Es importante realizar el diagnóstico diferencial con otros padecimientos
como: Alcoholismo, ingestión de tóxicos químicos,
acidosis láctica, uremia, incluido el ayuno prolongado.
Tratamiento
La CAD requiere de un tratamiento intensivo para prevenir la severidad
de la descompensación, debe enfocarse a:
Restaurar el equilibrio entre insulina y glucagón
para romper el ciclo cetósico
Esto se logra con la administración de insulina, aunque pueden
utilizarse diferentes esquemas, el uso de grandes dosis se ha ido sustituyendo
poco a poco por la administración de pequeñas dosis intravenosas.
Suele administrarse un bolo inicial de 0.3 U/kg para saturar los receptores
celulares de insulina, seguido de dosis bajas de insulina intravenosa
5-10 U/h. La administración de insulina no debe suspenderse totalmente
aún cuando la glucemia se encuentre cerca de los límites
normales. Debe apoyarse con la hidratación y el uso de soluciones
glucosadas para restaurar el contenido del líquido intracelular
y diluir la concentración sérica de cetonas, urea y glucosa.
Corregir la deshidratación y prevenir el
colapso circulatorio
El paciente con CAD suele cursar con deshidratación severa, con
déficit hídrico de 3-5 litros. Es recomendable iniciar
la reposición con soluciones salinas fisiológicas para
revertir el déficit intravascular, la hipotensión y la
pérdida de líquido extracelular. Debe continuar con soluciones
bajas en sodio, para disminuir la osmolaridad sérica. La velocidad
y cantidad dependerá del volumen urinario, la presencia de otras
enfermedades y los factores que precipitaron el cuadro. La infusión
posterior de soluciones glucosadas favorece la estabilidad de los niveles
de glucosa y previene la presencia de daño cerebral por hipoglucemia
súbita.
Reposición de electrólitos
Es importante la vigilancia estrecha de sodio, potasio y fosfatos que
ayude a determinar el momento adecuado para su administración,
es frecuente que durante la acidosis se presente hiperpotasemia, sin
embargo, la administración de insulina provoca el retorno del
potasio a las células habitualmente durante las primeras 4 horas
de tratamiento con insulina y es en esta fase cuando se puede presentar
la hipopotasemia. El aporte de potasio debe realizarse bajo la determinación
precisa de potasio serio.
Valoración
de enfermería
La CAD habitualmente se presenta con signos y síntomas
como malestar general, cefalea, poliuria, polidipsia y polifagia.
Continúa con náusea, vómito, cansancio extremo,
dolor abdominal, taquipnea con respiración acidótica,
deshidratación y pérdida de peso. El estado neurológico
varía según el grado de alteración del equilibrio
hídrico, el paciente puede estar letárgico, estuporoso
o inconsciente (coma), asociado a la presencia de edema cerebral.
La exploración física arroja signos de deshidratación,
como piel seca y caliente, sequedad de mucosas orales y elasticidad
de la piel con mantenimiento de su posición por más
de tres segundos, hundimiento de los globos oculares. En situación
extrema de deshidratación se ausculta taquicardia e hipotensión.
La temperatura puede estar por debajo de lo normal excepto en
caso de infección, la cual, si existe, puede ser la causa
que originó el cuadro.
Diagnósticos de enfermería
Debido a la necesidad urgente de atención que necesitan
los pacientes con CAD, los cuidados de enfermería deben
implementarse de manera rápida y eficiente basándose
en las prioridades de los diagnósticos enfermeros. |

La toma de tensión arterial debe
realizarse en ambos brazos y tres posiciones diferentes |
Déficit de volumen de líquidos
Relacionado con la diuresis osmótica secundaria a la hiperglucemia.
Disminución del gasto cardiaco
Relacionado con disminución de la precarga secundaria a déficit
de volumen de líquidos.
Alteración de la nutrición
Por defecto relacionado con la disfunción orgánica.
Ansiedad
Relacionada con la pérdida de la integridad biológica,
psicológica y/o social.
Déficit de conocimientos
Autocuidado de la diabetes mellitus relacionado con la ausencia de información
previa a la exposición.
Planeación e implementación de los
cuidados de enfermería
Los cuidados de enfermería para los pacientes de CAD deben planearse
basándose en las prioridades de los diagnósticos enfermeros,
debido a la necesidad urgente de atención que amerita este padecimiento
Normalizar la glucosa sanguínea
La vigilancia de la glucosa en sangre debe realizarse cada hora con
determinaciones de laboratorio o utilizando un glucómetro capilar
durante la etapa de tratamiento con insulina. Deben evaluarse cuidadosamente
las alteraciones relacionadas con hiperglucemia e hipoglucemia. La insulinoterapia
debe observarse estrictamente en conjunto con las indicaciones médicas,
de acuerdo a la respuesta del paciente.
Optimizar el equilibrio hídrico
La hidratación sin sobrecarga circulatoria es un aspecto que
debe vigilarse constantemente. Los pacientes con deshidratación
se encuentran taquicárdicos y con cifras bajas de TA, PVC, PAP,
GC, por este motivo las enfermeras (os) deben mantener una estrecha
vigilancia de estas constantes incluyendo ritmo cardiaco y resto de
factores hemodinámicos.
La rápida administración de volumen y su expansión
puede provocar sobrecarga circulatoria, especialmente en los pacientes
con función limítrofe renal, cardiaca o ambas. La aparición
de disnea, la baja saturación de oxígeno (SaO2), el aumento
de la FC y FR, PAP y PVC, acompañadas de ruidos crepitantes pulmonares
y distensión de venas yugulares señalan una sobrecarga
de líquidos. Esto ameritará una disminución de
la velocidad de infusión de las soluciones intravenosas elevación
de la cabecera de la cama y administración de O2 hasta que las
constantes vitales se normalicen.
Vigilancia de la diuresis
La cuantificación horaria del volumen urinario es indispensable
para el cálculo de las soluciones que se administrarán
y para la valoración de la función renal. La determinación
de glucosa, cetonas y densidad urinarias son datos importantes para
la vigilancia de la evolución y respuesta al tratamiento.
La colocación de una sonda vesical debe ser valorada meticulosamente
por el médico tratante por el riesgo que conlleva de agregar
infecciones secundarias.
Control de electrólitos
El paciente con CAD tiene un riesgo muy elevado de presentar hiperpotasemia
durante la fase aguda de acidosis; en un monitor de cabecera se observa
como ondas T grandes y acuminadas, ondas P planas y ensanchamiento del
QRS, puede observarse bradicardia e incluso fibrilación ventricular.
Otras manifestaciones de hiperpotasemia pueden manifestarse con trastornos
gastrointestinales como náusea y diarrea o síntomas neuromusculares
como debilidad, alteraciones musculares y parálisis flácida.
Los datos de hipopotasemia se manifiestan electrocardiográficamente
con aumento del intervalo QT, ondas T aplanadas y depresión del
segmento ST, con síntomas clínicos de debilidad muscular,
disminución de la motilidad intestinal con distensión
abdominal, hipotensión y pulso débil. En estados graves
puede producirse paro respiratorio.
Conservación de la higiene oral
Es de gran valor la utilización de esponjas o gasas húmedas
para la higiene e hidratación de la cavidad oral, acompañadas
de cremas labiales para mantener lubricada el área. Estos cuidados
tienen el propósito de eliminar las bacterias que aumentan en
la boca ante la débil defensa de la saliva que disminuye su producción
por la deshidratación. El cepillado dental y el uso de enjuagues
bucales ayuda de manera significativa en este riesgo de infección.
Mantenimiento de la integridad de la piel
La piel es un órgano que puede verse seriamente afectado en los
pacientes con CAD, la deshidratación, la hipovolemia y la fosfatemia
alteran el transporte de oxígeno a nivel celular provocando dificultad
en la perfusión y lesión tisular. Se recomienda el uso
de un colchón neumático con cambios de posición
al menos cada dos horas para disminuir la presión capilar, así
como la protección de las prominencias óseas y la estimulación
de la circulación por medio de masajes y lubricación de
la piel, sobre todo en pacientes bajos de peso.
Prevención de infecciones
Las infecciones son un riesgo constante en los pacientes con CAD y pueden
representar la complicación agregada más grave que desencadenen
incluso la muerte. Es de suma importancia mantener una asepsia estricta
con técnicas estériles en la instalación de vías
intravenosas y vigilar metódicamente los puntos de inserción
en busca de datos de inflamación, flebitis o infiltración
durante su permanencia. Criterios que deben seguirse ante cualquier
procedimiento invasivo incluidos el manejo de la vía aérea
y la inserción de sonda vesical.
Educación al paciente y su familia
Los pacientes con CAD necesitan tener un alto grado de conocimientos
sobre su padecimiento que les permita realizar el autocuidado con seguridad
y tener un estilo de vida de la manera más normal posible. En
los pacientes con diabetes de reciente aparición debe proporcionarse
información que reúna instrucciones completas sobre el
proceso fisiopatológico, los efectos de la farmacología
incluyendo los efectos nocivos, signos de alarma y cuidados específicos.
Durante la fase aguda de la CAD debe ponerse mayor énfasis en
reducir la ansiedad y el temor del paciente y su familia asociados al
medio ambiente de la unidad de cuidados críticos donde suele
manejarse este padecimiento. Este aspecto amerita la intervención
del equipo de salud multidisciplinario compuesto por enfermeras (os),
educadores especializados en diabetes, nutriólogos psicoterapeutas
y médicos. En los pacientes con enfermedad diabética ya
conocida se debe investigar el grado de conocimiento sobre su enfermedad
y la calidad del autocuidado que llevan, para reforzar los puntos débiles
y eliminar las conductas inadecuadas.
Evaluación
Se lleva a cabo basándose en los criterios de resultado de acuerdo
a los diagnósticos de enfermería identificados:
- El paciente muestra cifras de glucemia dentro de los límites
aceptables (100 mg/dl).
- La acidosis metabólica se ha resuelto y las cifras de pH
se encuentran en 7.35.
- La signología vital muestra datos de estabilidad hemodinámica.
- Los datos de laboratorio de electrólitos revelan que se
encuentran en rangos normales.
- Se observa un estado de hidratación aceptable y el gasto
urinario se ha modificado hasta alcanzar volúmenes normales.
- Las alteraciones del estado de conciencia han desaparecido y el
paciente se encuentra orientado y alerta.
- El paciente inicia su etapa de convalecencia y rehabilitación
integral.
- Se observa un nivel de conocimiento, comprensión y aceptación
de la responsabilidad para el autocuidado en su enfermedad, congruente
a su situación y estilo de vida.
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