Medidas Generales de Prevención y Control
Lavado de manos

Introducción
El lavado de manos es el procedimiento más sencillo y de mayor importancia para la prevención de las infecciones nosocomiales. Las manos son el principal vehículo de transmisión de la infecciones nosocomiales.

Concepto
El lavado de las manos se define como una fracción breve y enérgica de las superficies enjabonadas, seguida por un enjuague en un chorro de agua.

Objetivo
La remoción o muerte de la flora transitoria y residente que habita en la piel.

Cuándo lavar las manos
Antes de:

  • Empezar la jornada de trabajo.
  • Manejar material estéril.
  • Atender a cada paciente.
  • Comer.

Después de:

  • Atender a cada paciente.
  • Manejar material contaminado.
  • Finalizar la jornada de trabajo.
  • Ir al baño, toser, estornudar y limpiarse la nariz.

Cómo lavarse las manos

  1. Retirar anillos, pulseras, etc.
  2. Abrir la llave del grifo.
  3. Humedecer las manos.
  4. Aplicar la solución antiséptica.
  5. Friccionar las manos, palmas, dorso, espacios interdigitales, uñas y muñecas.
  6. Enjuagar de la misma manera.
  7. Secar las manos con toalla desechable.
  8. Cerrar la llave del grifo con la toalla con la que se secó las manos.

Consideraciones para el lavado de manos:

  • El personal del hospital debe usar uñas cortas, limpias y sin esmalte.
  • El uso de guantes no reemplaza el lavado de manos.
  • En el espacio entre los dedos y debajo de las uñas se encuentra el mayor número de microorganismos.
  • La cantidad de solución antiséptica para un lavado de manos es de 3-5 ml.
  • Todo el procedimiento de lavado de manos dura entre 15 y 30 segundos.

Precauciones Estándar y Basadas en la Transmisión
Introducción
La forma más efectiva de detener la diseminación de una infección de paciente a paciente y de paciente a trabajador de la salud es mediante medidas de aislamiento. De un 7 a un 12% de los pacientes ingresados en hospitales requieren medidas de aislamiento. Los sistemas de aislamiento buscan específicamente evitar la transmisión con medidas razonables y efectivas. Los procedimientos de aislamiento han sufrido múltiples modificaciones en las últimas décadas, motivadas por un mejor conocimiento sobre las características de los agentes, por cambios en los riesgos propiamente, por la demostración de la efectividad de algunas medidas y por un esfuerzo continuo de facilitar la aplicación de las recomendaciones.
El Centro de Control de Enfermedades en Atlanta, EUA (CDC), publicó en 1970 un manual de técnicas de aislamiento: Estricto, respiratorio, de protección, etc., éstas se mantuvieron vigentes hasta la década de 1980. En 1983, el CDC publicó las Guías para Precauciones de Aislamiento en Hospitales: Aislamiento estricto, respiratorio, contacto, para tuberculosis, para secreciones, para sangre y líquidos corporales. A mediados de los ochenta, en relación directa con la epidemia de SIDA, aparecieron las recomendaciones conocidas como Precauciones Universales y simultáneamente se propuso una nueva categoría de aislamiento, el aislamiento de sustancias corporales. Por todo lo anterior, el CDC decidió revisar nuevamente las recomendaciones con el objetivo de hacer nuevas guías más prácticas y orientadas con base en la evidencia actual sobre transmisión y efectividad ya demostrada de algunas de estas prácticas.



Es indispensable lavarse las manos después de tocar cualquier fluido o secreción corporal.

Precauciones estándar
Surge de la necesidad de considerar a todos los pacientes como potencialmente infectantes, con esto en mente se decidió realizar una combinación de aislamiento para sustancias corporales y precauciones universales. El resultado son las Precauciones Estándar, diseñadas para reducir el riesgo de transmisión de patógenos transmitidos por sangre y también de otros patógenos. Este tipo de recomendaciones deberán utilizarse en todos los pacientes hospitalizados e incluye:

Lavado de manos
Lávese las manos después de tocar cualquier fluido o secreción corporal, independientemente de que se utilice guantes. Lávese las manos después de quitarse los guantes, entre contactos con pacientes y en cualquier otra ocasión que considere apropiada, esta misma norma debe recomendarse a los familiares antes de entrar y salir de las habitaciones.

Uso de guantes
Use guantes (limpios no estériles) cuando toque secreciones, excreciones, otros líquidos u objetos contaminados. Utilice guantes limpios antes de tocar membranas mucosas y piel no intacta. Retire los guantes después de su uso antes de tocar cualquier superficie u objeto no contaminado y lávese las manos.

Uso de mascarilla
Use estas protecciones durante procedimientos o cuidados que puedan generar salpicaduras.

Uso de bata
Use la bata (limpia no estéril) para proteger la ropa en procedimientos que puedan ocasionar salpicaduras. Lávese las manos después de quitarse la bata.

Material del cuidado del paciente
Se manipula todo el equipo o material usado en los pacientes, de manera que se eviten exposiciones a la piel o mucosas, contaminación de la ropa y transferencia de microorganismos al ambiente u otros pacientes. El equipo reutilizable no se usa hasta que haya sido adecuadamente limpiado y procesado. El material restante se descarta de la manera adecuada.

Objetos punzocortantes
Es necesario tomar precauciones para evitar lesiones cuando se utilizan agujas, bisturíes, y/u otro objeto cortante, o cuando se manipule este material para limpiarlo o desecharlo. No se deben tocar las agujas con las manos ni reencapucharlas, sino eliminarlas en contenedores rígidos, colocados en lugares de fácil acceso.

Precauciones basadas en la transmisión
Se aplican las medidas de precauciones estándar más lo específico de cada una de ellas. Considerando que las precauciones estándar no cubren todas las posibilidades de transmisión, se han diseñado las precauciones basadas en la transmisión, para reducir el riesgo de transmisión por vía aérea, gotas y contacto en situaciones específicas.

Precauciones por vía aérea
Las precauciones para transmisión por la vía aérea deberán establecerse ante el diagnóstico o la sospecha de una infección que se transmita por pequeños núcleos de gotas (menores de 5 micras) con microorganismos que permanecen suspendidos en el aire y se pueden dispersar ampliamente incluyendo:

  1. Sarampión.
  2. Varicela (incluye herpes zoster diseminado).
  3. Tuberculosis.

Localización del paciente

  • Idealmente, el paciente se instalará en un cuarto privado con:
  • Presión positiva monitorizada.
  • Un mínimo de seis cambios de aire por hora.
  • Salida del aire al exterior adecuada y, en caso de que éste recircule, deberá pasar por filtros de alta eficiencia y ser monitorizado.
  • Si no se dispone de un cuarto privado, procure instalar al paciente en un cuarto doble junto con otro paciente con el mismo diagnóstico, si no existe el riesgo de otra infección. Si esto no es posible, consulte al servicio de epidemiología hospitalaria antes de asignarle el cuarto.

Uso de mascarilla
Use mascarilla de alta filtración al entrar a la habitación con sospecha o diagnóstico de tuberculosis. No entre a la habitación si el diagnóstico es de varicela o sarampión y usted es susceptible a esa infección.

Traslado del paciente
Limite a lo esencial los traslados del paciente. Si es necesario, deberá usar una mascarilla de alta filtración.

Precauciones por gota
Las precauciones para gotas deberán instalarse en pacientes con infecciones por microorganismos transmitidos por gotas (mayores de 5 micras) que se generan al estornudar, toser o hablar, o durante la realización de procedimientos incluyendo:

  1. Enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae tipo b (meningitis, neumonía, epiglotitis).
  2. Enfermedad invasiva por Neisseria meningitidis (meningitis, neumonía).
  3. Otras infecciones respiratorias, bacterias que se transmiten por gota incluye: Difteria, Mycoplasma pneumoniae, Bordetella pertusis, plaga neumónica, faringitis estreptocócica, neumonía, escarlatina.
  4. Infecciones virales: Adenovirus, influenza, parotiditis, parvovirus, rubéola.

Localización del paciente
Instale al paciente en una habitación privada. Si no hay habitación privada, localice al paciente junto con otro en habitación doble con el mismo padecimiento, si no hay riesgo de otra infección. Si lo anterior no es posible, mantenga una distancia mínima de un metro entre paciente y paciente o visitantes.

Uso de mascarilla
Use mascarilla cuando tenga contacto con el paciente a menos de un metro de distancia.

Precauciones por contacto
Se usarán las precauciones por contacto para pacientes específicos con sospecha o diagnóstico de infección o colonización con microorganismos epidemiológicamente importantes, transmitidos por contacto directo con el paciente (contacto con las manos o piel a piel que ocurre cuando la atención del paciente requiere tocar la piel del paciente), incluyendo:

  1. Infecciones entéricas: Clostridium difficile.
  2. En pacientes incontinentes con: Escherichia coli, Shigella, hepatitis A, rotavirus.
  3. Virus sincicial respiratorio, infecciones enterovirales en niños.
  4. Infecciones en la piel de alta contagiosidad:
    Herpes simple, impétigo, absceso, celulitis, pediculosis, escabiasis, forunculosis estafilocócica, conjuntivitis vernal hemorrágica, infecciones virales hemorrágicas (ébola).


Para evitar infecciones nosocomiales es importante envolver los guantes que se utilizaron y tirarlos en la bolsa estipulada por el hospital.


Localización del paciente

Instale al paciente en una habitación privada. Si no hay habitación privada, localice al paciente junto con otro en habitación doble con el mismo padecimiento, si no hay riesgo de otra infección, si tampoco es posible lo anterior, considere la epidemiología del microorganismo y la población de pacientes al determinar su sitio de internamiento; es conveniente tener la asesoría del servicio de epidemiología hospitalaria.

Lavado de manos y uso de guantes
Se recomienda usar guantes al entrar a la habitación (guantes limpios no estériles). Cámbiese los guantes durante la actividad con el paciente después de tener contacto con material infectante que pudiera contener concentraciones elevadas de microorganismos (materia fecal, drenaje de heridas). Quítese los guantes antes de salir de la habitación y lave sus manos inmediatamente. Asegúrese de que después de quitarse los guantes y lavarse las manos no se toque ninguna superficie o artículo potencialmente contaminado, para evitar el transporte de microorganismos fuera de la habitación del paciente.

Uso de bata
Se recomienda usar una bata limpia no estéril al entrar a la habitación del paciente, si se anticipa que su ropa puede tener contacto con el paciente, superficies ambientales o artículos del paciente. Quítese la bata antes de salir de la habitación y asegúrese de que su ropa no toque ninguna superficie potencialmente contaminada.

Traslado del paciente
Limite los movimientos del paciente fuera de la habitación únicamente lo esencial. Si el paciente se transporta fuera de la habitación, cerciórese el riesgo de diseminación de los microorganismos.

Instalación del paciente
Instale al paciente en una habitación privada. Si no hay habitación privada, localice al paciente junto con otro en habitación doble con el mismo padecimiento, si no hay riesgo de otra infección, si tampoco es posible lo anterior, considere la epidemiología del microorganismo y la población de pacientes al determinar su sitio de internamiento; es conveniente tener la asesoría del servicio de epidemiología hospitalaria.

Equipo para el cuidado del paciente
Tratar en lo posible que el equipo sea usado para un solo paciente que se encuentre aislado, baumanómetro, termómetro, estetoscopios, cómodos, etc., evitar compartirlos entre los pacientes. El equipo de uso común disponible debe limpiarse.

Antisépticos y Desinfectantes
Introducción
La desinfección es un proceso básico para la prevención y control de las infecciones hospitalarias y se debe realizar para prevenir la transmisión de las enfermedades infecciosas a partir de instrumentos. Es tal la importancia y el problema que conllevan las infecciones hospitalarias que su control es considerado como un indicador de la calidad de la gestión administrativa y de la atención de la calidad de los servicios de salud, lo cual ha llevado a definir políticas claras sobre el control y uso de las soluciones desinfectantes y a establecer estrategias y actividades en los establecimientos de salud que respondan a las necesidades de atención y garanticen su calidad. En el año 1961, Earle H. Spaulding ideó una clasificación para la desinfección y la esterilización de los elementos y equipos usados con el paciente. Esto resultó tan lógico, que se utilizó en todo el mundo como modelo para entender ambos procesos. La teoría de Spaulding se fundamenta en dividir los elementos de cuidado del paciente en tres categorías, basadas en el riesgo de infección que representan.

Material crítico
Siempre que sea posible se debe utilizar material desechable. Si no es posible, será necesario someterlo a un proceso de esterilización. Se entiende por material crítico todo aquel que entre en contacto con tejidos estériles o con el sistema vascular, ejemplo: Catéteres intravenosos, instrumental quirúrgico, equipos de endoscopia que entran a tejidos estériles.

Material semicrítico
Desinfección de alto nivel. Se entiende por material semicrítico los que están en contacto con membranas, mucosas o piel no intacta, ejemplo: Endoscopios flexibles de fibra óptica (gastroscopio, colonoscopio, broncoscopio), hojas de laringoscopio, termómetros orales, etc.

Material no crítico
Desinfección de medio o bajo nivel. Se considera material no crítico a aquél que esta en contacto con piel intacta, ejemplo: Termómetros axilares, orinales, estetoscopios, brazalete de baumanómetro, etc.
Cuando se habla de desinfectantes, siempre se hace referencia al uso de sustancias químicas con efecto antimicrobiano. Para la desinfección de instrumentos sólo deben usarse formulaciones de desinfectantes químicos de nivel alto o intermedio. La necesidad de seleccionar desinfectantes adecuados para destinarlos a procesos de desinfección en el equipo biomédico y en el medio ambiente hospitalario, ha sido destacada durante varias décadas en múltiples artículos científicos. Asimismo, se han publicado docenas de notas documentando infecciones en los pacientes, después de aplicar inadecuados procesos de descontaminación en los elementos utilizados para su cuidado y tratamiento.

Antisépticos
Si bien el jabón corriente disminuye físicamente los microorganismos transitorios de la piel, las preparaciones de antisépticos matan o inhiben los microorganismos residentes, dentro de los cuales se encuentran la mayoría de los virus, bacterias y hongos. Los antisépticos, tienen que ser sustancias que, al ejercer como buenos bactericidas, no lastimen los tejidos vivos, no deben ser inactivados por materia orgánica, de acción rápida y tener efecto residual. Los antisépticos se clasifican en su nivel de actividad de bajo a intermedio y, por lo tanto, no poseen la misma actividad germicida que las preparaciones utilizadas para la desinfección de objetos inanimados. Con excepción del yodo y el alcohol que también están considerados como desinfectantes, nunca se deben utilizar las soluciones antisépticas para desinfectar objetos inanimados, ni las preparaciones formuladas como desinfectantes para llevar a cabo procesos de antisepsia.

Infecciones en el Personal de Salud
Introducción

El riesgo de adquirir una infección o transmitirla en el hospital es bien conocido y requiere de medidas de prevención. El trabajo hospitalario constituye un riesgo para la adquisición de infecciones como resultado de la atención de los pacientes y también la transmisión de infecciones de los trabajadores de salud a los pacientes. La exposición a patógenos transmitidos por la sangre puede ocurrir de muchas maneras. Aunque las heridas por pinchaduras con agujas son la forma más común de exposición para los trabajadores del cuidado de salud, los patógenos transmitidos por la sangre también pueden ser transmitidos a través del con las membranas mucosas y contacto con la piel dañada o lesionada de los trabajadores.

 

  • Las lesiones punzocortantes son una causa frecuente de transmisión de infecciones. El 50% de los trabajadores que utilizan estos dispositivos recuerda al menos una lesión de este tipo en el año previo. Las picaduras ocurren principalmente por la manipulación incorrecta de dichos objetos después de utilizarlos como al reencapuchar las agujas.
  • El riesgo de transmisión después de una lesión punzocortante en un paciente con Hepatitis B es del 5 al 30%. Material infectante: Documentado: Sangre y sus derivados; posible semen, secreciones vaginales, saliva; improbable: Orina y heces.
  • El riesgo de transmisión de VIH después de una lesión punzocortante es de 0.3% y de 0.01% después de una exposición en mucosas. Material infectante; documentado: Sangre y sus derivados; posible: Semen, secreciones vaginales, leche materna, exudados, líquido amniótico. Poco probable: Saliva, orina, heces.
  • El riesgo de transmisión de hepatitis C es alrededor del 5%. Material infectante: Documentado; sangre. Posible: Hemoderivados, semen, secreciones vaginales. Improbable: Saliva, orina, heces.

Importancia de contar con un programa de prevención y control de las infecciones en los trabajadores de la salud

El fin básico de un programa de prevención y control de infecciones en el personal sanitario sería aportar métodos que permitan reducir la transmisión de infecciones de pacientes al personal y viceversa. Para ello, los objetivos de prevención y control de la infección deberían ser parte integral de los programas generales de las organizaciones sanitarias. Estos objetivos deberían incluir:

a) Formación del personal sobre principios de prevención y control de la infección haciendo hincapié en la responsabilidad individual.
b) Colaborar en el seguimiento e investigación de exposiciones infecciosas potencialmente nocivas y brotes entre el personal.
c) Identificar riesgos laborales infecciosos y poner en marcha las medidas preventivas adecuadas.
d) Contener los costos mediante prevención de enfermedades infecciosas que terminan produciendo: Gastos de seguimiento, ausentismo e incapacidades.

Las enfermedades infecciosas tienen mucha más importancia para el personal de los servicios de salud que para cualquier otra categoría profesional. En los hospitales y laboratorios la responsabilidad individual resulta especialmente importante, debido al riesgo evidente de que los pacientes transmitan infecciones al personal y viceversa, dentro de estas enfermedades infecciosas se encuentran: Tuberculosis, hepatitis, rubéola, VIH, citomegalovirus, etc.

Estrategias de prevención

  • Capacitación al personal sobre mecanismos de transmisión de los microorganismos. Haciendo hincapié en la responsabilidad propia de cada individuo por su salud.
  • Medidas básicas para prevenir el riesgo de infección: Paciente personal, paciente paciente y personal paciente, que incluyen:

    a) Aplicación de Precauciones Estándar.
    b) Aplicación de Precauciones basadas en la transmisión.
    c) Aplicación de la NOM 087-ECOL-1995
    d) Inmunización al personal de salud.

Medidas a seguir ante una lesión

  1. Suspender la actividad de inmediato.
  2. Lave con suficiente agua y solución antiséptica el área afectada.
  3. Conocer la historia clínica del paciente involucrado.
  4. Dar aviso (vía telefónica) al departamento de Epidemiología Hospitalaria y a su jefe inmediato.
  5. Realizar un reporte del incidente ocurrido.
  6. Presentarse en el departamento de Epidemiología Hospitalaria.
  7. Acudir a los seguimientos en las fechas programadas por el departamento de Epidemiología Hospitalaria. En caso de tratarse de salpicadura en membranas mucosas el lavado debe realizarse con solución fisiológica.
  8. El personal de Epidemiología Hospitalaria evalúa el grado de riesgo, toma la muestra sanguínea basal para detección de VIH, hepatitis B y C.
  9. Determina si existe la necesidad de utilizar algún fármaco como medida profiláctica.
  10. Proporciona apoyo psicológico al empleado.
  11. Todo el personal deberá saber qué hacer y con quién acudir en caso de una lesión accidental independientemente del día y la hora.



    De acuerdo con el grado de exposición, las lesiones se clasifican en alto, mediano y bajo riesgo para la transmisión de VIH.

    • Alto riesgo: Aquellas que son originadas con agujas contaminadas con sangre proveniente de pacientes con SIDA terminales, que hayan producido punción profunda con aguja hueca, herida profunda en la piel.

    • Mediano riesgo: Si se produjeron con agujas de sutura u otras que produzcan lesiones no profundas.

    • Bajo riesgo: Cuando el contacto fue con piel o mucosas íntegras.

En todo tipo de lesiones, se deben tomar muestras basales (al momento de la lesión) para VIH, hepatitis B y C. Posteriormente controles a los 3, 6 y 12 meses.

Exposición con pacientes con hepatitis B
En el caso de tratarse de empleados vacunados (esquema completo), no es necesario hacer nada, excepto registrar las características del accidente y dar orientación sobre el mismo. Si el trabajador de salud no está vacunado deberá iniciarse la vacunación inmediatamente y si es posible administrar en sitio diferente gammaglobulina hiperinmune contra hepatitis B.

Exposición con pacientes con hepatitis C
No existe tratamiento alguno, por lo que sólo se dará orientación y se vigilará serológicamente. Los trabajadores portadores de hepatitis B o C no podrán realizar actividades de alto riesgo, y deberán usar doble guante al hacer procedimientos invasivos.

Exposición a otras enfermedades infectocontagiosas
La exposición a otras enfermedades deberá evaluarse caso por caso, teniendo en cuenta el periodo de contagiosidad e incubación para decidir la posibilidad de transmisión y la necesidad de mantener al trabajador fuera del contacto de pacientes. Idealmente todo el departamento de salud de trabajadores o epidemiología hospitalaria debería contar con la historia de infecciones de cada trabajador incluyendo la determinación de anticuerpos contra rubéola, varicela zoster y la reacción cutánea a tuberculina, como mínimo. La tuberculosis es un problema potencialmente grave en países con recursos limitados y en establecimiento de programas de prevención para la transmisión (pacientes a trabajadores y de trabajadores a pacientes) es prioritario. La vigilancia periódica con PPD en trabajadores de salud permite identificar aquellos pacientes expuestos, quienes son los que se encuentran en riesgo más alto de desarrollar enfermedad activa. El PPD debe aplicarse anualmente en aquellos negativos o en caso de exposición aguda a las 4-6 semanas. En caso de conversión, se recomienda administrar isoniacida 300 mg/día por 6 meses. Es necesario vigilar datos de toxicidad, que aunque poco frecuentes, son más comunes en mayores de 30 años.

Medidas específicas de prevención y control
En los países desarrollados, de 5 a 10% de los pacientes admitidos en hospitales de cuidado agudo adquieren una infección nosocomial. El orden de aparición de estas infecciones puede variar dependiendo principalmente del perfil epidemiológico de cada uno, sin embargo a nivel nacional las principales en frecuencia son:

  • Neumonía.
  • Infección del sitio quirúrgico.
  • Infección de vías urinarias.
  • Infección relacionada a dispositivos intravasculares.

Neumonía
Introducción
Se considera la neumonía intrahospitalaria como una infección de las vías respiratorias bajas que no está presente ni incubándose en el momento del ingreso del paciente, se ha tomado como punto arbitrario la que se encuentra entre 48 y 72 horas o más del ingreso del paciente, o en las primeras horas del egreso hospitalario. La mayoría de las neumonías hospitalarias se encuentran asociadas a la ventilación mecánica. La neumonía intrahospitalaria incrementa la morbilidad y es la principal causa de muerte entre las infecciones adquiridas en el hospital. Se estima que la tasa cruda de mortalidad se encuentra en un rango que va desde el 28 al 37%.
Factores que influyen en la colonización o infección del tracto respiratorio bajo

  1. 1. Relacionados a la ventilación mecánica:
    • Ventilación mecánica.
    • Duración de la ventilación mecánica.
    • Reintubación o autoextubación.
    • Cambios en los circuitos de la ventilación mecánica.
    • Traqueotomía.
    • Ausencia de aspiración subglótica.
  2. Relacionados al manejo de los pacientes en las unidades de cuidados críticos:
    • Nutrición enteral.
    • Posición decúbito dorsal.
    • Broncoaspiración.
    • Sonda nasogástrica.
    • Traslado del paciente fuera de la unidad de cuidados críticos.
    • Tratamiento barbitúrico.
    • Relajantes musculares.
    • Broncoscopia.
    • Estancia hospitalaria prolongada.
  3. Factores intrínsecos:
    • Edades extremas.
    • Gravedad de la enfermedad de base.
    • Enfermedad respiratoria crónica.
    • Trastornos del estado de conciencia.
    • Desnutrición.
    • Tabaquismo.
    • Diabetes.
    • Corticoterapia.

Patogénesis
La infección neumónica o secundaria causada por gérmenes patógenos. Está relacionada con una alteración de los mecanismos de defensa natural o deficiencia de la inmunidad del huésped y sometidos a ventilación mecánica.

  • Las microaspiraciones de contenido orofaríngeo, inclusive de líquido gástrico, en determinadas circustancias. Estas microaspiraciones son eliminadas por los propios mecanismos de defensa pulmonar, o por el contrario proliferan localmente desarrollando una neumonía.
    Este fenómeno está considerado como el más importante, demostrándose que casi el 45% de la población normal la desarrolla durante el sueño, llegando al 80% en los enfermos con alguna alteración de la conciencia.
  • La inoculación directa de gérmenes a través de equipos y técnicas respiratorias inapropiadas.
  • Las neumonías pueden ser originadas como una infección primaria por vía aérea, estos microorganismos habitualmente proceden del medio ambiente, como virus, hongos (Aspergillus, Mucor), incluso Legionella spp, que se extienden por las vías respiratorias inferiores gracias al aire circulante respirado.
  • La neumonía por aspiración es consecuencia de inhalación de alimentos o contenido gástrico. Esto altera los mecanismos exógenos de defensa respiratoria y facilita la infección bacteriana mixta.
  • La neumonía por vía hematógena es poco frecuente. La traducción radiológica sería la presencia de varios focos pulmonares
  • Existen evidencias clínicas en pacientes con ventilación mecánica, con sonda nasogástrica, que demuestran la existencia de reflujo gastroesofágico y aspiración hacia las vías respiratorias inferiores de contenido gástrico.

Gérmenes más frecuentes causantes de neumonía nosocomial

  • Pseudomona aeruginosa
  • Staphylococcus aureus
  • Acinetobacter spp
  • Klebsiella spp
  • Escherichia coli
  • Serratia marcescens
  • Haemophilus influenzae
  • Stenotrofomonas maltofilia

Criterios para determinar una neumonía nosocomial
Cuatro criterios hacen el diagnóstico médico, sin embargo, los últimos dos son suficientes para diagnosticar una neumonía.

  1. Fiebre, hipotermia o distermia.
  2. Tos.
  3. Esputo o drenaje purulento a través de cánula endotraqueal, que al examen microscópico muestra < 10 célula s y > 20 leucocitos por campo.
  4. Signos clínicos de infección de vías aéreas inferiores.
  5. Radiografía de tórax compatible con neumonía.
  6. Identificación del microorganismo patógeno en esputo, secreción endotraqueal.

Recomendaciones para prevenir la neumonía nosocomial
La prevención es limitada, porque como ya se discutió, es probable que la mayoría de las neumonías nosocomiales sean eventos finales no prevenibles. En el resto de los pacientes se intenta disminuir la broncoaspiración de inóculos grandes y prevenir la transmisión por contacto.


Para evitar infecciones los sitios
quirúrgicos deben limpiarse de
forma circular.
  • Capacitación del personal del Equipo de Salud en las medidas de prevención y control de neumonías nosocomiales.
  • Llevar a cabo programas de Vigilancia Epidemiológica de las infecciones intrahospitalarias, especialmente en las áreas de cuidados intensivos.
  • Los equipos y accesorios utilizados para la ventilación mecánica, están considerados como semicríticos, por lo tanto necesitan una esterilización o desinfección de alto nivel.
  • No cambiar antes de 48 horas las tubuladuras del circuito de terapia ventilatoria, ni el humidificador.
  • Usar Bolsa-reservorio-mascarilla (Ambú) desechables, o en su defecto deberán esterilizarse entre un paciente y otro.
  • Los broncoscopios deben recibir una desinfección de alto nivel, o de preferencia un proceso de esterilización.
  • Lavado de manos antes de realizar cualquier procedimiento al paciente.
  • Uso de guantes antes de manipular secreciones traqueobronquiales.
  • Utilizar de preferencia circuitos cerrados para la aspiración de secreciones, y realizarlo con técnica estéril.
  • Realizar aspiración de orofaringe.
  • Mantener al paciente con la cabecera de la cama elevada 30° mínimo.
  • Evitar al máximo la autoextubación.
  • Aplicar las técnicas de aislamiento correspondiente a cada paciente.
  • Verificar la posición correcta y permeabilidad de sonda nasogástrica o nasoyeyunal.
  • Si es necesaria la profilaxis gástrica por estrés para un paciente con ventilación mecánica, usar un agente que no eleve el pH gástrico del paciente.
  • No existen recomendaciones en enfermos graves con ventilación mecánica sobre la utilidad de la descontaminación selectiva intestinal.
  • Se deben mantener a los pacientes post-operados sin dolor, estimularlos a toser y verificar que realicen los ejercicios respiratorios.
  • Las traqueostomías se realizarán bajo condiciones asépticas en quirófano, excepto cuando exista indicación clínica para llevarla a cabo en la habitación

Infección del Sitio Quirúrgico
Introducción
Se define como infección de herida quirúrgica aquella que ocurre en el sitio quirúrgico dentro de los primeros 30 días después de la intervención. Esto se alarga hasta un año en las cirugías en las cuales se colocó algún implante. La infección del sitio quirúrgico ocupa el segundo o tercer lugar en frecuencias dentro de las infecciones nosocomiales (18-16%), aunque para algunas instituciones se encuentra como primer lugar de infección nosocomial, y está considerada como la primera entre los pacientes quirúrgicos, con una distribución proporcional del 38%. De este porcentaje, el 67% corresponde a las infecciones incisionales y el 33% a las de órganos y espacios, dando como resultado que por una infección del sitio quirúrgico exista un incremento de estancia hospitalaria de 3 a 10 días.

Patogénesis
Se establece que a partir de 10 microorganismos por gramo de tejido, la probabilidad de que se presente una infección del sitio quirúrgico aumenta de forma significativa. Este riesgo es todavía mayor cuando existen cuerpos extraños dentro de la herida, incluidos los puntos de sutura. El principal reservorio de los gérmenes que producen las infecciones de sitio quirúrgico es la flora endógena del paciente. Otra posible fuente es la colonización desde focos infecciosos del paciente, alejados del sitio quirúrgico. La otra fuente de infecciones es la contaminación exógena a partir del personal del quirófano, del instrumental o del propio quirófano.
Estos proceden fundamentalmente, y por orden de mayor a menor importancia, de:

  • El propio paciente.
  • El personal del equipo quirúrgico.

El medio ambiente del quirófano
El riesgo de que un paciente se infecte (con independencia del correcto cumplimiento de las normas de asepsia quirúrgica), depende fundamentalmente de tres factores:

  1. El tipo de cirugía (siendo mayor en las intervenciones sucias y contaminadas).
  2. La gravedad intrínseca del paciente (medida como índice ASA de anestesia).
  3. Duración de la intervención (en función al tipo de procedimiento) en la cual se incluye en forma indirecta la complejidad y el curso evolutivo de la intervención.

En 1964 se estableció una clasificación basada en la estimación clínica de la densidad y contaminación bacteriana para predecir el riesgo subsecuente de procesos infecciosos, desde entonces se ha utilizado en la mayor parte de los estudios como una clasificación estándar de las heridas quirúrgicas. Tal clasificación se hace de acuerdo con el incremento progresivo de la contaminación bacteriana, y, por lo tanto, del riesgo de infección, ya que la frecuencia de infecciones varía desde menos del 1 al 3% en heridas limpias, 5 al 12% en heridas limpias contaminadas, 20% en contaminadas y 30% en heridas sucias.

Factores de riesgo a considerar para la infección del sitio quirúrgico
Factores de riesgo endógenos:

  1. Edad avanzada.
  2. Obesidad.
  3. Desnutrición.
  4. Diabetes.
  5. Quemaduras.
  6. Neoplasia.
  7. Insuficiencia vascular.
  8. Granulocitopenia.
  9. Inmunosupresión o inmunodepresión.
  10. Anemia aguda.
  11. Alteraciones de la coagulación.
  12. Radioterapia.
  13. Quimioterapia antineoplásica.
  14. Tabaquismo.

Factores de riesgo de infección propia de la cirugía

  1. Perfusión menor.
  2. Barreras inflamatorias.
  3. Material extraño.
  4. Necrosis de los tejidos.
  5. Hemorragias.
  6. Coágulos.
  7. Tipo de cirugía (limpia, limpia contaminada, contaminada, sucia).
  8. Cirugía abierta.
  9. Afeitado o depilado.
  10. Contaminación preoperatoria.

Microorganismos más frecuentes
Para ello se debe tener en cuenta el procedimiento quirúrgico a realizar y la flora endógena asociada (intestino, piel, tracto respiratorio, tracto genital, tracto urinario, etc.). En forma predominante, una infección de sitio quirúrgico originada desde lapiel tendrá microorganismos grampositivos, por ejemplo: Staphylococcus, y si se origina en el tracto gastrointestinal estará compuesta por un número mixto de microorganismos incluyendo patógenos entéricos y bacilos gramnegativos como E. coli, anaerobios como B. fragilis y microorganismos grampositivos como Staphylococcus y Enterococos. Si está originada en el sistema genitourinario, predominarán los microorganismos gramnegativos como E. coli, Klebsiella spp, Pseudomonas y también Enterococcus. Las originadas en el sistema reproductor femenino incluyen bacilos entéricos gramnegativos enterococos, Streptococcus grupo B y anaerobios. Las fuentes exógenas incluyen el medio ambiente del quirófano y el personal del hospital, especialmente el que se desempeña en su interior. La fuente primaria de bacterias aeróbicas en el quirófano la constituyen en equipo quirúrgico, el personal que desempeña en la sala de operaciones, dispersa los microorganismos especialmente los Staphylococcus, a partir de su propia piel. Durante los últimos años se produjo un notable aumento de las infecciones de sitio quirúrgico por gérmenes resistentes a los antibióticos comunes, enterococos resistentes a vancomicina y bacilos gramnegativos como E. coli y Klebsiella spp, con resistencia creciente a los aminoglucósidos. El aislamiento de hongos de las infecciones de sitios quirúrgicos se incrementó respecto a décadas anteriores, especialmente por Candida albicans.

Criterios para determinar una infección del sitio quirúrgico
Infección de herida quirúrgica incisional superficial
Ocurre en el lugar de la incisión dentro de los 30 días posteriores a la cirugía y que solamente involucra piel y tejido celular subcutáneo del sitio de la incisión con uno o más de los siguientes criterios:

  1. Drenaje purulento de la incisión superficial.
  2. Cultivo positivo de la secreción o del tejido obtenido en forma aséptica de la incisión.
  3. Presencia de por lo menos un signo o síntoma de infección con cultivo positivo.
  4. Herida que el cirujano deliberadamente abre (con cultivo positivo) o juzga clínicamente infectada y se administran antibióticos.

Infección de herida quirúrgica incisional profunda
Es aquella que ocurre en el sitio de la incisión quirúrgica y que abarca la fascia y el músculo y se presenta en los primeros 30 días después de la cirugía si no se colocó implante, o dentro del primer año si se colocó implante con uno o más de los siguientes criterios:

  1. Secreción purulenta del drenaje colocado por debajo de la aponeurosis.
  2. Una incisión profunda con dehiscencia, o que deliberadamente es abierta por el cirujano, acompañada de fiebre y dolor local.
  3. Presencia de absceso o cualquier evidencia de infección observada durante los procedimientos diagnósticos o quirúrgicos.
  4. Diagnóstico de infección por el cirujano o administración de antibióticos.

Infección de órganos y espacios
Involucra cualquier región (a excepción de la incisión), que se haya manipulado durante el procedimiento quirúrgico. Ocurre en los primeros 30 días después de la cirugía si no se colocó implante, o dentro del primer año si se colocó implante. Para la localización de la infección se asignan sitios específicos (hígado, páncreas, conductos biliares, espacio subfrénico o sundiafragmático o el tejido intra-abdominal) con uno o más de los siguientes criterios:

  1. Secreción purulenta del drenaje colocado, por contra-abertura en el órgano o espacio.
  2. Presencia de absceso o cualquier evidencia de infección observada durante los procedimientos diagnósticos o quirúrgicos.
  3. Cultivo positivo de la secreción o tejido involucrado.
  4. Diagnóstico de infección por el cirujano o administración de antibióticos.

Recomendaciones para prevenir la infección del sitio quirúrgico

  • La estancia hospitalaria pre-operatoria debe ser lo más breve posible.
  • El paciente antes de la cirugía deberá recibir un baño o ducha pre-operatoria con soluciones jabonosas antisépticas.
  • Si fuera necesario cortar el bello debe evitarse el uso de hojas de afeitar o cremas depilatorias y esto debe realizarse lo más inmediatamente posible antes de la incisión quirúrgica, no debe hacerse la noche anterior a la cirugía.
  • Seleccionar el antibiótico a usar en la profilaxis prequirúrgica basándose en su eficacia contra los agentes patógenos más frecuentes que causan la infección del sitio quirúrgico, de acuerdo a la cirugía específica.
  • Administrar el antibiótico antes del comienzo de la cirugía para asegurar un adecuado nivel microbicida en los tejidos antes de que la piel sea incidida. Idealmente, la profilaxis antibiótica prequirúrgica, debe ser administrada 30 minutos antes del inicio de la cirugía. Nunca debe prolongarse más allá de dos horas antes del inicio de la incisión.
  • No extender la profilaxis en el post-operatorio.
  • Identificar y tratar antes de la intervención todas las infecciones distantes al territorio quirúrgico.
  • Controlar la glucemia en todos los diabéticos antes de una intervención electiva.
  • Recomendar la suspensión del consumo de tabaco, al menos 30 días antes de toda cirugía electiva.
  • Preparar la piel del campo quirúrgico con un antiséptico adecuado (alcohol 70 92%, solución alcohólica de clorhexidina o povidona yodada).
  • No permitir la entrada al quirófano a personas con infecciones de la piel, incluyendo al paciente
  • Mantener dentro del quirófano una ventilación con presión positiva con respecto a su entorno.
  • Mantener un mínimo de15 cambios de aire por hora, de los cuales al menos 3 deben ser de aire fresco.
  • Filtrar todo el aire utilizando filtros reglamentariamente apropiados.
  • No utilizar radiaciones ultravioleta para prevenir las infecciones post-operatorias.
  • Mantener las puertas del quirófano cerradas.
  • No admitir en el quirófano a personas cuya presencia no sea esencial.
  • Reducir al máximo los movimientos de las personas que permanezcan en el quirófano.
  • Se debe utilizar uniforme exclusivo para el área quirúrgica, botas, gorro (que cubra todo el pelo), cubrebocas (que abarque boca y nariz), y recomendar el uso de lentes.
  • Realizar un adecuado lavado de manos quirúrgico el equipo de personas involucrado utilizando soluciones antisépticas como: Gluconato de clorhexidina o povidona yodada.
  • Seguir los principios de asepsia al colocar catéteres intravasculares, espinales y al administrar medicación intravenosa.
  • Cambiar la ropa quirúrgica cuando se contamine.
  • Utilizar un desinfectante aprobado para limpiar las superficies del quirófano entre una superficie y otra.
  • No realizar una limpieza y desinfección especial después de intervenciones contaminadas o sucias.
  • Realizar una limpieza y desinfección de cada quirófano al finalizar el último procedimiento de cada día.

Infección de las Vías Urinarias
Introducción
El uso del catéter o sonda vesical es una de las intervenciones más frecuentes en la práctica hospitalaria; se calcula que un 25% de los pacientes adultos hospitalizados tiene un catéter en la vejiga en algún momento durante su estancia hospitalaria.
Las infecciones hospitalarias de las vías urinarias son las infecciones nosocomiales más comunes y también las responsables de aproximadamente 40% del total de infecciones hospitalarias. Aproximadamente el 80% del total de estas infecciones está asociado con catéteres urinarios; en segundo lugar están otros tipos de instrumentación urogenital. Es posible reducir significativamente su incidencia mediante el cumplimiento de recomendaciones para la prevención de infecciones de las vías urinarias asociadas con el uso de catéteres.

Gérmenes más frecuentes
Las infecciones hospitalarias de las vías urinarias son causadas por una variedad de patógenos de los cuales muchos, como la Escherichia coli, Klebsiella, Proteus y Enterococcus, son parte de la flora intestinal endógena del paciente. El aislamiento de patógenos como la Serratia marcescens y la Pseudomonas cepacia tiene una importancia epidemiológica especial e indica, en la mayoría de los casos, la existencia de una fuente de infección exógena.

Patogénesis
Los gérmenes invaden el tracto urinario por vía ascendente, ya sean de fuente endógena (flora intestinal y uretral del paciente) o exógena (microorganismos propios del personal sanitario o por transmisión cruzada de otro paciente).
Existen diferentes vías de acceso de microorganismos:

  • Vía extraluminal: Es la vía más frecuente. Los microorganismos ascienden por el espacio entre la mucosa uretral y la superficie externa del catéter.
  • Vía intraluminal: Es por una migración retrógrada a través del sistema de drenaje (unión catéter-tubo colector y orificio de drenaje de la bolsa colectora).
  • Durante la inserción del catéter, se arrastran hacia el interior los microorganismos del extremo distal de la uretra.

Factores de riesgo

  • Edad avanzada.
  • Sexo femenino.
  • Patología de base.
  • Diabetes mellitus.
  • Inmunosupresión.
  • Malformaciones en el sistema genitourinario.
  • Flora periuretral habitual.
  • Acidez de la orina.
  • Inmunidad humoral.
  • Integridad de la mucosa.

Criterios para definir una infección de las vías urinarias
Sintomáticas
Tres o más de los siguientes criterios:

  1. Dolor en flancos.
  2. Percusión dolorosa del ángulo costovertebral.
  3. Dolor suprapúbico.
  4. Disuria.
  5. Sensación de quemadura.
  6. Urgencia miccional.
  7. Polaquiuria.
  8. Calosfríos.
  9. Fiebre o distermia.
  10. Orina turbia.

Independientemente de los hallazgos de urocultivo:

Chorro medio: Muestra obtenida con asepsia previa, mayor de 50,000 UFC/ml (una muestra).

Cateterismo: Más de 50,000 UFC/ml (una muestra).

Punción suprapúbica
: Cualquier crecimiento es diagnóstico.

El aislamiento de un nuevo microorganismo en urocultivo es diagnóstico de un nuevo episodio.

Asintomáticas
Pacientes sintomáticos de alto riesgo con un sedimento urinario que contenga 10 ó más leucocitos por campo, más cualquiera de los siguientes:

  1. Chorro medio: Muestra obtenida con asepsia previa, mayor de 50,000 UFC/ml (una muestra).
  2. Cateterismo: Más de 50,000 UFC/ml (una muestra).
  3. Punción suprapúbica: Cualquier crecimiento es diagnóstico.


La sonda de Foley se instala en caso de cateterismo vesical.


En caso de cateterismo vesical
Cuando se decide instalar una sonda foley, idealmente debe obtenerse urocultivo al momento de la instalación, cada 5 días durante su permanencia y al momento del retiro. En estas condiciones se considera Infección de Vías Urinarias (IVU) relacionada a cateterismo vesical con urocultivo inicial negativo. Sintomática de acuerdo con los críterios del 1 al 10: Mayor de 50,000 UFC/ml (dos muestras).

Asintomáticas

  1. Chorro medio: Muestra obtenida con asepsia previa, mayor de 50,000 UFC/ml (una muestra).
  2. Cateterismo: Más de 50,000 UFC/ml (dos muestras).
  3. Punción suprapúbica: Cualquier crecimiento es diagnóstico.

Infecciones de vías urinarias por Candida spp
Dos muestras consecutivas. Si se tiene sonda foley deberá retirarse y obtenerse una nueva muestra con:

  1. Adultos: > 50,000UFC/ml.
  2. Niños: > 10,000UFC/ml.
  3. La presencia de pseudohifas en el sedimento urinario es diagnóstico de IVU por Candida spp.

Recomendaciones para prevenir la infección de las vías urinarias

  • Capacitación al personal sobre las técnicas correctas de inserción y cuidados del catéter.
  • Cateterizar sólo cuando sea necesario.
  • Hacer énfasis en el lavado de las manos.
  • Insertar un catéter bajo condiciones de asepsia y utilizando equipo estéril.
  • Fijar el catéter adecuadamente, para evitar el movimiento y la tracción uretral.
  • Mantener un circuito de drenaje cerrado.
  • Asegurar un flujo de orina descendente y continuo.
  • Mantener la bolsa colectora siempre por debajo del nivel de la vejiga del paciente y eliminar acodaduras de la sonda y del tubo colector.
  • Obtener muestras de orina bajo condiciones estrictamente estériles.
  • No debe realizarse el pinzamiento intermitente de la sonda para entrenamiento vesical, ya que es ineficaz y aumenta el riesgo de infección.
  • No movilizar la sonda de adentro hacia afuera o viceversa. Si se requiere movilizarla debe hacerse en sentido rotatorio.
  • Evitar la irrigación a menos que se requiera para prevenir o corregir una obstrucción.
  • Utilizar un sistema cerrado, bolsa colectora con válvula antirreflujo, y sitio específico para toma de urocultivos, para evitar desconecciones entre sonda, tubo y bolsa.
  • No cambiar la sonda de forma reiterada en intervalos fijos.

Infecciones Relacionadas a Dispositivos Intravasculares
Introducción
Los sistemas intravasculares son indispensables en la práctica de la medicina moderna. Se utilizan para administrar fluidos intravenosos, medicación, productos sanguíneos, nutrición parenteral y para monitorear el sistema hemodinámico en pacientes críticamente enfermos. Sin embargo, el uso de estos sistemas puede producir una variedad de complicaciones que incluyen infecciones relacionadas al uso de catéteres intravasculares, son complicaciones frecuentes que agregan riesgos, costos y aún mortalidad. Este tipo de infecciones están consideradas dentro de las 5 primeras causas de infección nosocomial, estas complicaciones pueden originar: Infección relacionada a catéter, flebitis séptica, tromboflebitis séptica, bacteriemia relacionada a terapia intravenosa y endocarditis.

Las bacteriemias asociadas a catéter representan en capítulo más frecuente dentro de las complicaciones graves de las infecciones asociadas a los accesos vasculares. Aunque la incidencia es baja, inferior al 1%, si se valoran todos los accesos vasculares, los catéteres venosos centrales no tunelizados son los dispositivos con mayor incidencia de bacteriemia con cifras que oscilan entre 2-6 14%. La importancia de su morbi-mortalidad y aumento del costo hospitalario se refleja en los siguientes datos estimados por autores americanos; incremento de estancia hospitalaria en promedio de 7 días y una mortalidad cruda superior al 20%.

Patogénesis
Los mecanismos patogénicos de la infección asociada a catéteres son múltiples. Actualmente, se acepta que la mayoría de ellas son el resultado de la colonización del segmento intravascular del catéter por microorganismos que emigran desde la piel próxima al lugar de inserción o desde las conexiones. En el primer punto se denomina vía extraluminal y fue descrito por Maki. La emigración de los microorganismos desde las conexiones a través de la luz del catéter se conoce como vía intraluminal y fue descrito por Sitges. En ambos casos las manos del personal sanitario juegan un importante papel al actuar como vehículo de contaminación de la piel del paciente, modificando su flora habitual o contaminando las conexiones.
La colonización de la parte intravascular del catéter a partir de una bacteriemia originada en foco a distancia o la propia contaminación del líquido que se infunde, con otros dos posibles mecanismos. Los propios materiales de los catéteres son determinantes importantes en la patogénesis de las infecciones asociadas a catéter, ya sea por la propia composición de los mismos o por la existencia de irregularidades que favorecen la adhesión de determinados microorganismos.

Definiciones existentes

  • Contaminación del catéter: Recuento inferior a 15 UFC en cultivo de la punta, utilizando la técnica semicuantitativa descrita por Maki.
  • Colonización del catéter: Recuento igual o mayor de 15 UFC en la punta por técnica semicuantitativa, o mayor de 103 por la técnica cuantitativa de Cleri, en ausencia de manifestaciones clínicas.
  • Bacteriemia relacionada al catéter: Aislamiento del mismo germen en el catéter y en una muestra sanguínea tomada por punción de vena periférica, con sintomatología clínica y en ausencia de otro foco infeccioso evidente. Cuando los hemocultivos son negativos y ocurre una notable mejoría en el estado del paciente al retirar el catéter, se considera una equivalente de bacteriemia relacionada al catéter.
  • Infección del sitio de salida: Eritema, dolor, edema, secreción purulenta dentro de los 2 cm del sitio de salida.
  • Infección del túnel: Signos inflamatorios a nivel del trayecto subcutáneo del catéter.
  • Infección relacionada a la terapia intravenosa: Aislamiento del mismo germen en la solución de infusión y un hemocultivo tomado de otra vena, en ausencia de otro foco de infección.
  • Infección del puerto subcutáneo: Eritema y necrosis de la piel alrededor del reservorio de un catéter totalmente implantable, o presencia de exudado purulento en el dispositivo subcutáneo.

Factores de Riesgo de Infecciones del Torrente Sanguíneo
Relacionados al catéter y su manipulación

  • Técnica inapropiada de la inserción.
  • Incorrecto lavado de manos antes de la inserción y manipulaciones del catéter, contaminándose éste con los microorganismos presentes en la piel del personal sanitario.
  • Incorrecto uso de barreras (guantes, gorro, bata, cubrebocas, campos, etc.) durante la inserción y manipulaciones del catéter.
  • Número de días de exposición del catéter, favoreciendo el tiempo, la repetición de manipulaciones y la proliferación de colonias.
  • Uso de nutrición parenteral y de perfusiones ricas en lípidos, que sirven como caldo de cultivo idóneo de gérmenes.
  • Número de luces del catéter, ya que a mayor número, más puertas de entrada, más conexiones.
  • Acumulación de humedad alrededor del orificio de inserción, favoreciendo la proliferación de colonias.
  • Excesiva manipulación (conexión-desconexión) del equipo de infusión, multiplicando las posibilidades de contaminación.
  • Incorrecta utilización de los equipos de infusión (frecuencia de cambios), falta de cuidado de que no queden acumulaciones de materia orgánica (sangre).
  • Sitio anatómico de inserción del catéter: Se han comprobado que se infectan más las vías centrales femolares y yugulares que el resto de las vías de inserción.
  • Rasurado de la piel antes de la inserción del catéter, produciendo microabrasiones que favorecen la proliferación de gérmenes.
  • Utilización de antisépticos poco eficaces, habiéndose comprobado que la clorhexidina y la povidona yodada son los más eficaces para este tipo de procedimientos.

Factores de riesgo relacionados al paciente

  • Edades extremas.
  • Patologías como (diabetes, leucemia etc.).
  • Pacientes con quemaduras.
  • Pacientes desnutridos.
  • Pacientes inmunosuprimidos, inmunodeprimidos y sometidos a quimioterapia.

Microorganismos más frecuentes
Gramnegativos

  • Escherichia coli
  • Pseudomonas aeruginosa
  • Klebsiella
  • Serratia

Grampositivos

  • Staphylococcus aureus
  • Staphylococcus coagulasa negativo
  • Streptococcus

Criterios para definir infección de torrente sanguíneo


Flebitis
Dolor, calor o eritema en una vena invadida de más de 48 horas de evolución, acompañados de cualquiera de los siguientes criterios:

  1. Pus.
  2. Cultivo positivo.
  3. Persistencia de síntomas más de 48 hrs. o más después de retirar el acceso vascular.

Infecciones en el sitio de inserción de catéter, túnel o puerto
Con dos o más de los siguientes criterios:

  1. Calor, edema, rubor y dolor.
  2. Drenaje purulento del sitio de entrada del catéter o del túnel subcutáneo.
  3. Tinción de grampositiva del sitio de entrada del catéter o del material purulento.
  4. Cultivo positivo del sitio de inserción, trayecto o puerto del catéter.

Si se documenta bacteriemia, además de los datos locales de infección, deberá considerarse que se trata de dos episodios de infección nosocomial y reportarlo de esta forma.



Los ancianos tienen un mayor riesgo de presentar infecciones en el torrente sanguíneo que los adultos.


Bacteriemia relacionada a líneas y terapia intravascular

Hemocultivo positivo con dos o más de los siguientes críterios:

  1. Ausencia del foco evidente.
  2. Identificación de contaminación de catéter o solución endovenosa.
  3. Desaparición de signos y síntomas al retirar el catéter o la solución sospechosa.
  4. Cultivo de punta de catéter > 15 UFC/ml.

Endocarditis
Considerarla en pacientes con fiebre prolongada y sin justificación evidente. Uno o dos criterios mayores y 3 ó 5 menores hacen el diagnóstico de endocarditis:

Criterios mayores:
Cultivo positivo con al menos uno de los siguientes:

  1. Microorganismos en dos hemocultivos.
  2. Hemocultivos persistentes positivos.
  3. Hemocultivos obtenidos con más de 12 horas de diferencia.
  4. Tres o más hemocultivos positivos cuando entre el primero y el segundo exista al menos 1 hora.

Ecocardiograma positivo con al menos uno de los siguientes:

  1. Masa intracardiaca oscilante en válvula o estructuras de soporte.
  2. Absceso.
  3. Dehiscencia de válvula protésica o aparición de regurgitación valvular.

Criterios menores:

  1. Causa cardiaca predisponente.
  2. Fiebre.
  3. Fenómeno embólico, hemorragias en conjuntivas, lesiones de Janeway.
  4. Manifestaciones inmunológicas como glomerulonefritis, nódulos de Osler, manchas de Roth, factor reumatoide positivo.
  5. Evidencia microbiológica, cultivo positivo sin cumplir lo descrito en mayores.
  6. Ecocardiograma positivo sin cumplir lo descrito en criterios mayores.

Recomendaciones para prevenir las infecciones relacionadas a la terapia Intravenosa
Instalación

  • Evaluar la necesidad de instalar un catéter intravascular central.
  • Hacer una buena elección del catéter a utilizar.
  • Elección del sitio anatómico a la inserción.
  • El lavado de manos es obligatorio antes y después de instalar o cambiar un catéter o apósito.
  • Realizar la preparación de la piel del sitio a puncionar (alcohol al 70% un tiempo y dos con solución de iodopovidona y clorhexidina).
  • Evitar al máximo las incisiones con bisturí.
  • Uso correcto de medidas de barrera (uso de guantes, gorro, cubrebocas, campos, etc.).
  • En caso de fracasar con la primera punción, debe usar otro catéter estéril.

Mantenimiento

  • El catéter debe quedar lo más fijo posible para evitar las salidas accidentales.
  • Utilizar apósito transparente con el objetivo de visualizar en todo momento las características del sitio de inserción.
  • El cambio del apósito debe estar estandarizado en cada unidad, tomando en cuenta que hay que mantenerlo limpio, seco y bien adherido.
  • Cada vez que se realice curación del sitio de inserción se deberá inspeccionar el área con el objetivo de detectar calor, rubor, edema, secreción.
  • No es necesario cambiar los equipos de infusión antes de 72 horas, únicamente que exista una contaminación de los mismos.
  • El cambio de los equipos de infusión utilizados en nutrición parenteral se deberá hacer cada 24 horas.
  • Los cambios de equipos utilizados para monitoreo hemodinámico invasivo se deberá hacer cada 72 horas.
  • Realizar la limpieza con alcohol del 70 al 92% del sitio a puncionar en los equipos.
  • Evitar desconexiones innecesarias.
  • Evitar en lo posible el número de llaves de tres vías.
  • Mantener las tubuladuras libres de residuos de sangre.
  • Mantener los circuitos perfectamente cerrados.
  • Proteger el sitio de inserción a la hora del baño del paciente con el objetivo de evitar que éste se moje.