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Cuidados Post-operatorios
Introducción
La atención al paciente en
la etapa posquirúrgica se lleva a efecto, una vez que ha
sido concluida su intervención quirúrgica, para
ser trasladado de la sala de operaciones a la sala de recuperación
post-anestésica, el inicio de esta etapa se considera al
ser ingresado a la sala de recuperación post-anestésica
(PAR) o unidad de cuidados postanestésicos (PACU). Su ubicación
es dentro de las instalaciones del quirófano, o bien con
acceso directo a la misma. En la etapa posquirúrgica la
atención de la enfermera (o) se centra, en torno a la valoración
integral del paciente y su vigilancia continua, con el propósito
de proporcionar una asistencia de alta calidad profesional, iniciando
por la identificación de complicaciones potenciales y su
tratamiento oportuno, incluyendo la atención a sus familiares,
sin olvidar otorgar la atención al paciente con capacidad,
seguridad y calidez. Es indispensable que el personal del área
de recuperación tenga contacto (comunicación) con
el paciente y sus familiares antes de que el paciente ingrese
a la sala de operaciones.
Algunos autores clasifican la etapa posquirúrgica en tres
fases o periodos:
La etapa post-operatoria inmediata,
es el periodo en que se proporciona la atención al paciente
en la sala de recuperación y durante las primeras horas
en la sala de hospitalización.
La etapa post-operatoria intermedia o
mediata, comprende la atención del paciente
durante la convalecencia de la cirugía hasta la pre-alta
del paciente.
La etapa post-operatoria tardía
consiste en la planeación del alta del paciente y la enseñanza
de los cuidados en el hogar, así como de las recomendaciones
especiales. |
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Recepción del paciente en la sala de recuperación
Para el traslado a la sala de recuperación postanestésica,
el paciente debe ir acompañado por personal de anestesia y por
la enfermera (o) circulante, la enfermera (o) del servicio recibe al
paciente del cual se entrega información de los aspectos más
importantes como serían:
- Estado pre-operatorio del paciente, antecedentes que pudiesen ocasionar
una complicación post-operatoria como: Diabetes, insuficiencia
renal, cardiopatía, alergia a medicamentos, etc.
- Valoración de las condiciones del paciente, nivel de conciencia,
datos sobre la función respiratoria y hemodinámicos,
coloración de la piel, temperatura, etc. Observar si existe
reflejo nauseoso.
- Verificar la identificación del paciente, el procedimiento
quirúrgico y el cirujano que practicó la cirugía.
- Información sobre el periodo trans-operatorio, hallazgos
operatorios, si existieron complicaciones o acontecimientos no habituales.
- Técnica anestésica utilizada y duración de
la misma.
- Fármacos administrados en el quirófano (incluyendo
los anestésicos).
- Líquidos y sangre perdidos y administrados durante la cirugía.
- Localización de catéteres, drenajes y apósitos.
- Aplicación de vendaje como protección de la herida
quirúrgica.
- Revisión del expediente clínico.
Atención al paciente en la sala de recuperación
En esta etapa los cuidados de enfermería tienen como propósito
identificar la importancia de los signos que manifiesta el paciente,
anticiparse y prevenir complicaciones post-operatorias.
Además de cubrir sus necesidades y/o problemas hasta lograr su
recuperación por completo de la anestesia.
Objetivos
- Asegurar la conservación de la función respiratoria
adecuada.
- Vigilar y prevenir la depresión respiratoria.
- Mantener el estado hemodinámico del paciente.
- Vigilar el estado de conciencia y condiciones generales del paciente.
- Conservar la seguridad del paciente y promover su comodidad.
Material y equipo
- Equipo para aspiración de secreciones.
- Equipo para administración de oxígeno.
- Monitor de signos vitales.
- Esfignomanómetro, estetoscopio y termómetro.
- Riñón y pañuelos desechables.
- Sondas de aspiración.
- Cánulas de guedel.
- Jeringas.
- Gasas y guantes desechables.
Procedimiento
Una vez realizada la identificación del paciente y la recepción
del mismo de la sala de cirugía, se procede a su instalación
de la siguiente manera:
- Examinar la permeabilidad de las vías respiratorias. Dejar
conectada la cánula de guedel, hasta que el paciente recupere
el estado de conciencia o manifieste reflejo nauseoso; dejarla por
más tiempo provoca náuseas y vómito.
Fundamento: Con esta medida se favorece a la función respiratoria
y se evita que la lengua caiga hacia atrás, ocluyendo las vías
respiratorias.
- Aspirar el exceso de secreciones, al ser audibles en orofaringe
o nasofaringe.
- Conectar al paciente al sistema para administración de oxígeno
e iniciar la administración de oxígeno húmedo
nasal o por mascarilla, a 6 l/min. o según esté indicado.
Fundamento: Al administrar el oxígeno húmedo se favorece
la fluidificación de secreciones y facilita su aspiración
- Conectar al paciente al monitor de signos vitales. Mantener la
observación de los mismos.
- Colocar al paciente en decúbito lateral con extensión
del cuello, si no está contraindicado.
Fundamento: Con esta posición se favorece a una adecuada ventilación
pulmonar.
- Vigilar los signos vitales cada 5 a 15 minutos según lo
requiera el estado del paciente.
Valoración de las cifras y sus características (hipertensión,
hipotensión, arritmias cardiacas, taquicardia o bradicardia,
taquipnea o bradipnea, hipertermia o hipotermia).
a) Los datos nos darán la pauta para el tratamiento.
b) Recordar que las salas de operaciones son frías y favorecen
a la vasoconstricción, para lo cual se debe colocar un cobertor
al paciente o regular la temperatura ambiental, si es que existe el
sistema de clima artifIcial.
- Llevar el control de líquidos (ingresos de líquidos
parenterales, excreción de orina, drenes, sondas, etc.)
- Mantener en ayuno al paciente.
- Vigilar la administración de líquidos parenterales:
Cantidad, velocidad del flujo ya sea a través de bomba de infusión
o controlador manual. Observar el sitio de la flebopunción
para detectar datos de infiltración o flebitis.
- Vigilar la diuresis horaria.
- Llevar el registro de fármacos administrados y las observaciones
de sus efectos.
- Vigilar la infusión de sangre y derivados (si se está
administrando al paciente) verificar la identificación correcta
del paquete y corroborar con los datos del paciente, asimismo la tipificación,
exámenes clínicos reglamentarios para su administración
(si existe duda se debe revisar el banco de sangre), prescripción,
hora de inicio y terminación de la infusión. Estar alerta
ante la aparición de signos adversos a la transfusión
sanguínea.
- Observar posibles signos adversos de la anestesia general o raquídea:
Hipertermia maligna, vigilar estado de conciencia, movilidad de las
extremidades inferiores y su sensibilidad.
- Vigilar signos y síntomas tempranos de hemorragia y choque
como son: Extremidades frías, oliguria (menos de 30 ml/hora)
retraso en el llenado capilar (más de 3 segundos), hipotensión,
taquicardia, pulso débil, diaforesis fría.
Informar al médico para iniciar tratamiento o tomar medidas
inmediatas como:
a) Iniciar la oxigenoterapia o aumentar la concentración de
oxígeno.
b) Colocar al paciente en posición Trendelenburg si es que
no existe contraindicación.
c) Aumentar el flujo de líquidos parenterales si no existe
contraindicación o buscar alternativas.
- Observar los apósitos y drenes quirúrgicos cada media
hora o cada hora según las condiciones del paciente.
a) Realizar anotaciones sobre la cantidad, color del material que
está drenando en apósitos, sondas y drenes.
b) Comunicar al médico si existe una cantidad excesiva.
c) Verificar que los apósitos estén bien colocados y
seguros.
- Conservar la seguridad del paciente y promover su comodidad.
a) Colocar los barandales laterales de la camilla.
b) Proteger las extremidades de la flebopunción de manera que
el catéter no se desconecte accidentalmente.
c) Practicar cambios de posición del paciente y conservar la
alineación correcta de su cuerpo.
d) Colocar almohadas en las zonas de presión para prevenir
el daño a los nervios y articulaciones musculares.
- Valorar la presencia de dolor.
a) Observar manifestaciones fisiológicas y de conducta.
b) Administrar analgésico según indicaciones médicas
y observar la respuesta del paciente.
- Vigilar el vendaje de protección de la herida quirúrgica
(si está bien colocado) que no presente demasiada presión
o poca que no cumpla su efectividad.
- Orientar al paciente una vez que recupere el estado de conciencia
con respecto a su entorno.
a) Ubicar al paciente, informarle repetidamente que la cirugía
terminó y que se encuentra en la sala de recuperación,
esto puede disminuir su ansiedad.
b) Disipar dudas con respecto a sus condiciones y tratamiento para
disminuir su ansiedad o temor.
- Evitar comentarios en presencia del paciente, pretendiendo pensar
que el paciente se encuentra dormido, dichos comentarios pueden ser
comprometedores para el hospital o bien pueden faltar a la ética
profesional o crear una imagen negativa de la institución o
de la profesión de enfermería
- Preparar el alta del paciente.
En resumen, para ser dado de alta el paciente de la sala de
recuperación post anestésica, se deben considerar
los siguientes criterios:
a) Que respire con facilidad y que en la auscultación
los ruidos pulmonares sean claros, además de que las
vías respiratorias se mantengan sin medios artificiales,
a menos que el paciente, así lo amerite.
b) Que alcance la estabilidad de los signos vitales.
c) Que alcance el nivel de consciencia satisfactorio, que se
mantenga despierto y alerta.
d) Que el dolor haya sido controlado de manera adecuada.
e) Que conserve los niveles adecuados de diuresis horaria.
f) Que el vómito haya sido controlado o exista ausencia
del mismo.
g) Que alcance la sensación de las extremidades en caso
de que se le hubiese administrado anestesia regional.
En algunas instituciones uno de los requisitos para aprobar
el alta de la sala de recuperación es:
- Determinar la valoración de los parámetros
para su alta de la sala de recuperación. Uno de los sistemas
de valoración post-anestésica más utilizada,
es la establecida por Aldrete, donde se valora la actividad
de movimiento de las extremidades, la respiración, la
circulación, el nivel de conciencia y la coloración
de la piel.
- Tramitar el traslado del paciente, solicitar
personal de camillería.
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Los cambios de apósitos son
indipensables en la etapa
post-operatoria.
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Egreso del paciente de la sala de recuperación
Una vez aprobada el alta del paciente de la sala de recuperación,
la enfermera (o) que estuvo encargada (o) de su vigilancia, debe comunicar
al área de hospitalización a dónde va a ser trasladado
el paciente y sobre el equipo especial que va a necesitar el mismo.
Además, deberá acompañar al paciente durante su
traslado, presentarlo a la unidad donde va a ser hospitalizado y relatar
y presentar el expediente clínico en el que se hará referencia
a:
- Tipo de intervención quirúrgica realizada.
- Estado general del paciente.
- Medicamentos y analgésicos administrados, soluciones parenterales,
sangre y derivados.
- Evolución post-opertoria, si existieron complicaciones o
tratamientos administrados en la sala de recuperación post-anestésica.
- Existencia y situación de apósitos, drenajes y catéteres.
- Registro de las últimas cifras de signos vitales.
Molestias post-operatorias
Las molestias post-operatorias experimentadas por el paciente más
frecuentemente, están relacionadas con la administración
de la anestesia general y el procedimiento quirúrgico, entre
las que podemos mencionar: Náuseas, vómitos, inquietud,
sed, estreñimiento, flatulencia y dolor.
Náuseas y vómito
Están relacionados con:
a) La administración de anestésicos inhalados, los
cuales pueden irritar el recubrimiento del estómago y estimular
el centro del vómito en el cerebro.
b) Debido a la distensión abdominal consecutiva a la manipulación
de órganos en el abdomen.
c) Puede ser un efecto secundario a la administración de narcóticos.
d) Puede presentarse por la acumulación de líquidos
o alimentos en el estómago antes de que se reanude el peristaltismo.
e) Debido a una inducción psicológica del paciente (el
pensar que vomitará).
Medidas preventivas
a) Investigar si el paciente es sensible a algún narcótico.
b) Aplicar una sonda nasogástrica para evitar la distensión
abdominal.
c) Detectar si existe tendencia a la inducción psicológica
al vómito por parte del paciente y así revisar la posibilidad
de que se le administre un antiemético.
Intervenciones de enfermería
a) Estimular al paciente a que respire profundamente para facilitar
la eliminación del anestésico.
b) Proteger la herida durante la emisión de vómito.
c) Mantener la cabeza del paciente en forma lateral para evitar la
broncoaspiración.
d) Desechar el vómito, ayudar al paciente a enjuagarse la boca;
si es necesario cambiar las sábanas, etc. Registrar cantidad
y características.
e) Administrar antieméticos por prescripción médica.
Estreñimiento y flatulencia
Están relacionados con:
a) Traumatismo y manipulación del intestino durante la intervención
quirúrgica o método invasivo.
b) La administración de narcóticos retrasa el peristaltismo.
c) Inflamación local, peritonitis o absceso.
d) Problema intestinal prolongado puede causar impactación
fecal.
Intervenciones de enfermería y medidas preventivas
a) Propiciar a la deambulación temprana.
b) Proporcionar la ingestión de líquidos para favorecer
la hidratación y reblandecimiento de las heces fecales.
c) Proporcionar dieta adecuada para estimular el peristaltismo.
d) Fomentar el uso temprano de analgésicos no narcóticos,
los narcóticos aumentan las posibilidades de estreñimiento.
e) Valorar los ruidos intestinales con frecuencia.
f) Realizar tacto rectal para tratar de desimpactar al paciente manualmente.
g) Administrar un enema que actúe en el extremo inferior del
intestino grueso, sin causar trastornos del tracto intestinal, como
espasmos o diarrea, además que no cause molestias al paciente
al insertarlo. El enema se reconoce por cumplir los requisitos mencionados,
además de ser fácil de administrar y su efecto es rápido
y eficaz, en un término de 2 a 5 minutos se obtienen resultados.
Hipo
El hipo es un espasmo intermitente del diafragma, que debido a la vibración
de las cuerdas vocales cerradas produce el “hic”. Se produce
por la irritación del nervio frénico entre la médula
espinal y las ramificaciones terminales por debajo de la superficie
del diafragma. En forma directa es causado por la distensión
abdominal, pleuresía, tumores que presionan los nervios o la
cirugía cerca del diafragma. En forma indirecta por obstrucción
intestinal, toxemia, uremia, exposición al frío, ingestión
de líquidos muy calientes o demasiado fríos.
Tratamiento
- Eliminar la causa si es posible.
- Intentar otros medios como:
a) Hacer que el paciente degluta un vaso con agua.
b) Colocar una cucharada de azúcar granulada sobre la parte
posterior de la lengua para que el paciente degluta.
c) Hacer que el paciente degluta unas gotas de jugo de limón.
Dolor
El dolor post-operatorio es un síntoma subjetivo, una sensación
de sufrimiento causada por lesión de los tejidos, en el que existe
traumatismo o estimulación de algunas terminaciones nerviosas
como resultado de la intervención quirúrgica. Es uno de
los temores más frecuentes que el paciente manifiesta al recuperar
el estado de conciencia. El dolor post-operatorio máximo se presenta
durante las primeras 12 a 32 horas posteriores a la cirugía,
y suele disminuir después de 48 horas.
Las manifestaciones clínicas
Aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, elevación de
la tensión arterial, aumento de la transpiración, irritabilidad,
aprensión, ansiedad, el paciente se queja de dolor.
Tratamiento y acciones de enfermería
a) Administrar analgésico por prescripción médica.
Entre los analgésicos que comúnmente se utilizan están
los del grupo de las pirazolonas, la dipirona (metamizol ) el cual
es efectivo como analgésico, antipirético, además
de tener efecto relajante sobre la fibra muscular.
b) Cuando el dolor post-operatorio es valorado de mayor intensidad,
el médico suele prescribir la administración de morfina,
es necesario valorar la función respiratoria, ya que puede
ocasionar depresión pulmonar. Si el dolor aún no es
controlado suele indicarse la administración de nalbufina.
c) Cuando el dolor se mantiene en forma constante, se valora la situación
de prescribir el analgésico por horario y no por “ciclo
de demanda”, que suele a la larga crear dependencia, por situaciones
psicológicas del paciente para manejar el dolor.
d) Mantener la vigilancia ante la presencia de posibles efectos secundarios
como: Depresión respiratoria, hipotensión, náuseas,
exantema cutáneo y otros.
e) Proporcionar al paciente apoyo emocional, quien debido al dolor,
puede sentirse ansioso y frustrado. Tales sentimientos agravan la
sensación de dolor.
e) Promover el bienestar del paciente, practicar los cambios de posición
para reducir los espasmos y tensiones musculares.
f) Ayudar al paciente a complementar los efectos de los analgésicos,
mediante el empleo de la distracción, ejercicios de respiración
profunda (terapia cognoscitiva).
g) Ofrecerle diversión como: El escuchar música ver
su programa de televisión favorito, leer, etc.
h) Ayudarlo a practicar las técnicas de relajación,
etc.
Consideraciones farmacológicas
a) Por lo general se indica al paciente la administración
de un analgésico por vía parenteral los primeros
2 a 4 días posteriores a la cirugía, o bien hasta
que disminuye el dolor de la herida quirúrgica o en pacientes
a los que se les ha extirpado alguna tumoración, y posteriormente
por vía oral.
b) En algunos casos se prescribe la analgesia controlada por
el paciente (PCA), la cual se administra por vía intravenosa
a través de un dispositivo portátil, con control
de dosis y de tiempo que se activa por medio de un botón.
Está contraindicado su uso en pacientes pediátricos
y con alteraciones cognoscitivas, hemodinámicas o respiratorias.
c) En algunos casos que se requiere de una analgesia por periodos
más prolongados, se deja instalado el catéter
epidural, el cual requiere de una asepsia estricta y generalmente
es manejado por el anestesiólogo. Es necesario que el
personal de enfermería esté documentado sobre
la técnica de aplicación correcta, en caso de
que la enfermera (o) realice la aplicación, deberá
estar registrada como indicación por escrito en el expediente
clínico. El personal de enfermería debe estar
alerta ante los efectos secundarios de la administración
analgésica por catéter epidural como son: Prurito
generalizado, náuseas, retención urinaria, depresión
respiratoria, hipotensión, bloqueo motor, bloqueo sensitivo/simpático.
Estos efectos están relacionados con el uso de narcóticos
y la posición del catéter.
d) El médico es responsable de prescribir la analgesia
adecuada al paciente. La enfermera (o) se debe asegurar de que
el fármaco se administre con seguridad en forma oportuna
y con eficiencia, además de valorar su eficacia.
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El dolor es uno de los temores más
frecuentes que el paciente manifiesta al recuperar el estado de
conciencia.
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Principales complicaciones post-operatorias
Ante las complicaciones post-operatorias, el personal de enfermería
debe tener la capacidad de identificar las posibles complicaciones para
otorgar un tratamiento oportuno, por lo que a continuación mencionaremos
algunas de estas complicaciones:

La colocación del catéter central
es una parte del tratamiento de la complicación del choque.
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Choque
El choque es una respuesta del organismo
a una disminución del volumen circulante de sangre; se
deteriora el riesgo tisular y termina finalmente en hipoxia
celular y muerte, el cual puede ser de origen hipovolémico,
séptico, cardiogénico, neurogénico y anafiláctico.
Acciones preventivas
- Vigilar signos y síntomas tempranos
de choque (ya mencionados).
- Vigilar estado hidroelectrolítico.
- Tener sangre disponible, por si existiera
la indicación de que pudiese ser necesaria.
- Medir con precisión la hemorragia.
- Vigilar con frecuencia los signos vitales
y valorar sus desviaciones. La hipertensión ortostática
es un indicador de que existe choque hipovolémico.
- Realizar acciones de prevención de
infecciones (cuidado de catéteres intravenosos, sondas
a permanencia, cuidado de heridas) para minimizar el choque
séptico.
Tratamiento
- Conservar la vía aérea permeable,
así como la administración de oxígeno
por catéter o mascarilla.
- Controlar la hemorragia.
- Colocar al paciente en la posición
fisiológica más aconsejable para evitar el choque
(Trendelenburg).
- Asegurar el retorno venoso adecuado, colocar
catéter central, administración de líquidos
expansores del plasma y sangre, medición de la PVC.
- Vigilar la cuantificación de gases
arteriales, mantener el equilibrio ácido base y control
del hematócrito.
- Colocar sonda foley (si el paciente no la
tiene colocada) y vigilar la diuresis horaria.
- Administración de antibioticoterapia
para contrarrestar la infección.
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Hemorragia
La hemorragia es el escape copioso de sangre de un vaso sanguíneo,
la cual se puede presentar durante la cirugía o en las primeras
horas posteriores a ésta, y primeros días después
de la misma.
En cuanto a las características de su
origen:
a) Capilar: Su flujo es lento, se manifiesta como exudación
capilar.
b) Venosa: Su flujo es a borbollones de color rojo oscuro.
c) Arterial: Su flujo es a chorro y de color rojo brillante.
En relación a su localización:
a) Evidente o externa hemorragia visible en forma superficial.
b) Interna (oculta) hemorragia no observable.
Manifestaciones clínicas
- Aprensión, inquietud, sed, piel fría, húmeda,
pálida y palidez peribucal.
- Aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, hipotensión
e hipotermia.
- Conforme aumenta la progresión de la hemorragia,se disminuirá
el gasto cardiaco y la presión del pulso, disminución
de hemoglobina, hematócrito y de no corregirse a tiempo, puede
llegar a causar la muerte.
Tratamiento
- El tratamiento es el mismo protocolo utilizado en el choque (ya
mencionado con anterioridad).
- Inspeccionar la herida como posible sitio de hemorragia y aplicar
vendaje compresivo sobre el sitio de la hemorragia externa, como medida
inicial. Si se sospecha de una hemorragia interna, se realizarán
exámenes radiológicos pertinentes y tratamiento quirúrgico.
- Aumentar el flujo de los líquidos intravenosos y administración
de sangre tan pronto como sea posible.
- Las transfusiones sanguíneas numerosas y rápidas
pueden conducir a una coagulopatía y prolongar el tiempo de
sangrado. Por lo que el paciente debe estar bajo vigilancia estrecha
ante la presencia de signos de tendencia hemorrágicos aumentados,
posteriores a la transfusión.
Tromboflebitis profunda
La tromboflebitis se presenta en las venas pélvicas o profundas
de las extremidades inferiores en los pacientes post-operatorios, con
mayor frecuencia en cirugías de cadera, seguida por prostatectomía
retropúbica y cirugía torácica y abdominal, la
cual depende de la complejidad de la cirugía y la gravedad fundamental
de la enfermedad. Se considera que los trombos venosos localizados por
arriba de la rodilla, son la principal fuente de tromboembolia pulmonar.
Causas
a) Lesión de la capa interior de la pared venosa.
b) Estasis venosa.
c) Hipercoagulopatía, policitemia.
d) Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad, inmovilidad
prolongada, cáncer, tabaquismo, edad avanzada, venas varicosas,
deshidratación, esplenectomía y procedimientos ortopédicos

Manifestaciones clínicas
- La gran mayoría de las trombosis venosas profundas son asintomáticas.
- Dolor o calambre en la pantorrilla o en el muslo, que evoluciona
hasta presentar una tumefacción dolorosa en toda la pierna.
- Fiebre ligera, escalofrío y transpiración.
- Hipersensibilidad notable sobre la cara anteromedial del muslo.
- La flebotrombosis puede presentar coagulación intravascular,
sin datos de inflamación notable.
- En la trombosis venosa profunda la circulación distal puede
estar alterada si existe inflamación importante.
- No se debe pasar por alto una molestia o dolor ligero
en la pantorrilla. El peligro inherente en la trombosis femoral es
que puede desprenderse un coágulo y producir un émbolo
pulmonar.
Acciones de enfermería
- Mantener la hidratación adecuada del paciente
en la etapa post-operatoria, evitando así la hemoconcentración.
- Colocar medias antiembólicas, en el periodo
pre-operatorio (preferentemente) o vendaje de miembros inferiores.
- Propiciar la deambulación temprana, de
no ser posible, realizar ejercicios pasivos de las piernas.
- Evitar cualquier dispositivo, como correas oropa
ajustadas que pudiesen limitar la circulación.
- Evitar la fricción o masaje de pantorrillas
o muslos. Asimismo, la colocación de cojines o rollos
para la pantorrilla en los pacientes con riesgo por el peligro
de hacer presión en los vasos que se localizan bajo la
rodilla.
- Evitar la colocación de catéteres
intravenosos en las extremidades inferiores.
- Instruir al paciente para que evite estar de
pie o sentado o cruzar las piernas durante periodos prolongados.
- Valorar los pulsos periféricos, el llenado
capilar y la sensación en las extremidades inferiores.
- Verificar la presencia de signo de Homan: Dolor
en la pantorrilla al realizar la dorsiflexión del pie.
El 30% de los pacientes con trombosis venosa profunda presentan
este signo.
- Aplicar pantalón neumático durante
la etapa trans-operatoria y en el post operatorio, a los pacientes
con mayor riesgo (con él se aplican presiones de 20 a
35 mmHg desde el tobillo hasta el muslo, con el cual se aumenta
el riego sanguíneo y se mejora la circulación.
- Iniciar tratamiento con anticoagulantes por
prescripción médica.
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El movimiento de piernas es bueno para evitar
el dolor o calambre que se presenta en las trombosis venosas.
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Complicaciones pulmonares
Los antecedentes que predisponen a una complicación pulmonar
pueden ser: Infección de vías respiratorias superiores,
regurgitación o aspiración de vómito, antecedentes
de tabaquismo intenso, enfermedades respiratorias crónicas y
obesidad, entre otras.
Atelectasia
La atelectasia ocurre las primeras 48 horas posteriores a la cirugía,
en la que existe una expansión incompleta del pulmón o
una parte del mismo, se atribuye a la falta de respiraciones profundas
periódicas. Éste puede ocurrir cuando un tapón
de moco cierra un bronquiolo, lo que provoca que se colapsen los alveolos
que se encuentran distales a dicho tapón, dando como resultado
la disfunción respiratoria. Los signos que se pueden manifestar
son: Taquipnea leve a intensa, taquicardia, tos, fiebre, hipotensión,
disminución de los ruidos respiratorios y de la expansión
torácica del lado afectado.
Broncoaspiración
Es causada por aspiración de alimentos, contenido gástrico,
agua o sangre en el sistema traqueobronquial. Se debe considerar que
los anestésicos y los narcóticos deprimen el sistema nervioso
central, originando la inhibición del reflejo nauseoso y tusígeo.
Una broncoaspiración abundante tiene una mortalidad del 50%.
Los síntomas dependen de la gravedad de la broncoaspiración,
por lo general aparecen datos de atelectasia inmediata a la broncoaspiración,
taquipnea, disnea, tos, broncospasmo, silbilancias, ronquidos, estertores,
hipoxia y esputo espumoso.
Neumonía
La neumonía es una respuesta inflamatoria en la cual el gas alveolar
queda reemplazado por material celular. En los pacientes post-operatorios
por lo general el agente etiológico son por gramnegativos debido
a la alteración de los mecanismos de defensa bucofaríngeos.
Los factores predisponentes incluyen: Atelectasia, infección
de vías respiratorias superiores, secreciones abundantes, broncoaspiración,
intubación o traqueostomía prolongada, tabaquismo, deterioro
de las defensas normales del huésped (reflejo tusígeo,
sistema mucociliar, actividad de macrófagos alveolares).
Los síntomas que se advierten son: Disnea, taquicardia, dolor
torácico pleurítico, fiebre, escalofríos, hemoptisis,
tos, secreciones espesas verdosas o purulentas y disminución
de los ruidos respiratorios en el área afectada.
Acciones de enfermería

Para la embolia pulmonar, la medición de la tensión
arterial es fundamental.
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- Vigilar cuidadosamente la aparición de
signos y síntomas en el paciente como:
Presencia de febrícula o fiebre, elevación de
la frecuencia cardiaca y respiratoria, dolor torácico,
signos de disnea y tos. También es importante valorar
el nivel del estado de conciencia, manifestación de aprensión
e inquietud.
- Facilitar la función respiratoria por
medio de:
a) Fisioterapia torácica y cambios posturales frecuentes.
b) Ejercicios respiratorios por medio de un espirómetro,
o cualquier dispositivo que propicie la expansión y ventilación
pulmonar con más eficacia. También se puede pedir
al paciente que realice 10 respiraciones profundas y luego la
sostenga, contar hasta cinco y exhalar.
c) Estimular al paciente a que tosa para eliminar las secreciones.
No olvidar que el paciente debe tener protegida la herida quirúrgica
ante este esfuerzo.
d) Deambulación temprana, que sea prescrita por el médico.
- Iniciar el tratamiento específico:
a) Administrar nebulizaciones por prescripción médica
para fluidificar las secreciones.
b) Colocar al paciente en posición fowler, semifowler
o rossier para facilitar la función respiratoria.
c) Administración de oxígeno por prescripción
médica.
d) Estimular la ingestión de líquidos orales,
ayuda a fluidificar las secreciones y facilita su expectoración.
e) Administrar antibioticoterapia por prescripción médica.
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Embolia pulmonar
La embolia pulmonar se presenta por la obstrución de una o más
arteriolas pulmonares, que puede deberse a la presencia de un émbolo
que se origina en algún sitio del sistema venoso o en el hemicardio
derecho. Cuando se presenta en la etapa post-operatoria, en la mayoría
de los casos los émbolos se forman en las venas pélvicas
o ileofemorales, se desprenden y viajan hacia los pulmones.
Manifestaciones clínicas
- Dolor agudo penetrante en el tórax.
- Ansiedad.
- Disnea, taquipnea e hipoxemia.
- Cianosis.
- Diaforesis profusa.
- Dilatación pupilar.
- Pulso rápido e irregular, que se vuelve imperceptible.
Acciones de enfermería
- Administración de oxígeno por catéter nasal
o mascarilla.
- Colocar al paciente en posición fowler si no existe contraindicación.
- Vigilar constantemente los signos vitales
- Control de E.C.G.
- Establecer el protocolo de tratamiento para choque e insuficiencia
cardiaca según las condiciones del paciente.
- Administrar analgésico por prescripción médica
para controlar el dolor.
- Preparar al paciente para tratamiento trombolítico.
Retención urinaria
Se ocasiona por espasmos del esfínter vesical, se presenta con
mayor frecuencia después de la cirugía de ano, vagina
o parte inferior del abdomen.
Acciones de enfermería
- Ayudar al paciente a ponerse de pie o llevarlo que miccione en el
sanitario (si está permitido que deambule) ya que algunos pacientes
no pueden miccionar estando en la cama.
- Proporcionar privacía al paciente.
- Utilizar la ayuda psicológica, dejar correr el agua de la
llave del lavabo, esta medida suele relajar el esfínter vesical.
- Utilizar calor local (compresas húmedas calientes, sediluvio).
- Colocar sonda para vaciamiento, cuando han fracasado todas las
medidas.
- Administrar por prescripción médica cloruro de betanecol
por vía intramuscular.
- Cuando el paciente presenta micciones de 30 a 60
ml cada 15 a 30 minutos puede ser un signo de sobredistensión
vesical con “rebosamiento de orina”.
Obstrucción intestinal
La obstrucción intestinal es la interrupción parcial o
total del tránsito continuo del contenido a lo largo del intestino.
La mayoría de las obstrucciones intestinales ocurren en el intestino
delgado, en la región más estrecha, al íleon.
Causas
Mecánicas
Adherencias (es una de las causas más frecuentes, ocurre mucho
después de la cicatrización quirúrgica). Vólvulo,
invaginación, enfermedad maligna, hernia.
Neurogénicas
Íleo paralítico (debido a la manipulación intestinal
intraoperatoria, anestésicos, desequilibrio hidroelectrolítico,
peritonitis, dehiscencia de herida, entre otras.
Vasculares
Oclusión arterial mesentérica. Choque.
Manifestaciones
clínicas
- Ocurre con mayor frecuencia entre el tercero
y quinto días posteriores a la cirugía. Sin embargo,
las causadas por adherencias, pueden ocurrir meses a años
después de la cirugía.
- Dolor abdominal agudo tipo cólico, con
periodos libres de dolor, que al principio es localizado y puede
dar la pauta en la localización del problema. La ingestión
de alimentos suele aumentar la intensidad del dolor.
- Ausencia o disminución de ruidos abdominales,
ante la presencia de íleo paralítico. La obstrucción
causa ruidos intestinales altos tipo “tintineo metálico”
por arriba del nivel afectado.
- Distensión abdominal, la peritonitis
provoca que el abdomen se torne hipersensible y rígido.
- Cuando la obstrucción es completa, el
contenido intestinal regresa al estómago y produce vómito.
- Cuando la obstrucción es parcial e incompleta
puede presentarse de diarrea.
- Si la obstrucción no tiene resolución,
continúan los vómitos, la distensión se
vuelve más intensa, el paciente presenta choque hipovolémico
y sobreviene la muerte.
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La utilización del cómodo permite
que el paciente no se mueva de su cama y pueda eliminar fácilmente. |
Tratamiento
- Tratar la causa.
- Aliviar la distensión abdominal por medio de la colocación
de una sonda nasogástrica.
- Restitución de líquidos y electrólitos.
- Vigilar el estado hidroelectrolítico, en especial de sodio
y potasio, así como el equilibrio ácido base.
- Tratamiento quirúrgico si no se resuelve la obstrucción.
Acciones de enfermería
- Vigilancia estrecha ante la presencia de signos de choque.
- Valorar la distensión abdominal, midiendo el perímetro
abdominal y llevar el registro en el expediente clínico
- Vigilar y documentar las características del vómito
y del drenaje nasográstrico.
- Administrar analgésicos por prescripción médica
(los opiáceos alteran el peristaltismo).
- Brindar apoyo y confianza al paciente, favorecer su comodidad.
Infección de herida
Se define como infección de herida quirúrgica e incisiones,
aquella que ocurre en el sitio quirúrgico dentro de los primeros
30 días posteriores a la cirugía; involucra piel, tejido
subcutáneo o músculos localizados por debajo de la aponeurosis
implicada. La infección quirúrgica profunda, es la que
se presenta en el área quirúrgica específica dentro
de los primeros 30 días posteriores a la cirugía, si no
se colocó implante, o en el término de un año si
éste fue realizado.
El 50% de las infecciones de herida quirúrgica se presentan durante
la primera semana del post-operatorio y el 90% se diagnostica a los
quince días. La infección de herida quirúrgica
continúa siendo una de las complicaciones postoperatorias más
frecuentes; aumenta el riesgo del paciente y en ocasiones nulifica el
objetivo de la cirugía, aumenta la estancia hospitalaria, la
utilización de antibióticos y material de curación
en grandes cantidades, así como el costo de tiempo médico
y enfermeras (os) a su cuidado, además del riesgo que corre el
paciente de adquirir otras infecciones intrahospitalarias. Sin olvidar
los gastos propios del paciente, las consecuencias psicológicas
de un padecimiento prolongado y doloroso se hacen más presentes.
Por esto se debe mantener una vigilancia epidemiológica adecuada
de las infecciones de herida quirúrgica, con fines de control
y prevención de las mismas.
Clasificación
La clasificación de las heridas se hace de acuerdo al grado de
contaminación bacteriana según Altemeier y colaboradores:
Limpia Tipo 1
- Cirugía electiva no traumática.
- Cierre primario de herida sin drenajes.
- Sin evidencia de inflamación o de infección.
- Limpia
- Cirugía electiva o de urgencia.
Contaminada Tipo II
- Cambios macroscópicos de inflamación. Sin evidencia
de infección.
- Incisión controlada de vías digestivas, genitourinarias,
respiratorias u orofaríngeas.
- Puede haber “ruptura menor” de las técnicas
asépticas.
- Colocación de drenajes y llevar a cabo ostomías.
Contaminada Tipo III
- Cirugía de urgencia (traumatismo, enfermedad inflamatoria
aguda).
- Salida de contenido gastrointestinal.
- Incisión de vías biliares, genitourinaria, respiratoria
u orofaringe con infección presente.
- “Ruptura mayor” de la técnica aséptica.
- Incisión con presencia de inflamación no purulenta.
Sucia con tejido Tipo IV
- Cirugía de urgencia (traumatismo, enfermedad inflamatoria
aguda) desvitalizado, cuerpos extraños retenidos, contaminación
fecal, bacteriana o ambas por perforación de víscera
hueca.
- Inflamación e infección aguda, con presencia de pus
detectada durante la intervención quirúrgica.
Causas
- Exposición prolongada de los tejidos durante la cirugía,
obesidad mórbida, la edad avanzada, anemia y desnutrición,
tienen relación directa con la infección.
- El agente infeccioso que más comúnmente se ha aislado
es el Staphylococcus aureus, seguido por S. epidermidis, E. coli,
P. aeruginosa, Enterobacter, Klebsiella y Proteus.
- Los factores que afectan la extensión de una infección
incluyen:
a) Localización, naturaleza y condiciones de la herida.
b) Respuesta inmunológica del paciente.
c) Presencia de aporte sanguíneo adecuado a la herida, grado
de espacio muerto o hematoma.
d) Presencia de cuerpo extraño o tejido desvitalizado.
e) Estado prequirúrgico del paciente como edad avanzada, presencia
de infección, diabetes no controlada, insuficiencia renal,
obesidad, terapia con corticosteroides, inmunosupresores, antibioticoterapia
prolongada, anemia, deficiencias nutricionales, desequilibrio hidroeletrolítico.
Manifestaciones clínicas
- Enrojecimiento, tumefacción, excesiva hipersensibilidad en
el área de la herida (dolor).
- Estrías rojas en la piel cercana a la herida y olor fétido.
- Secreción purulenta de la incisión o de algún
drenaje colocado en el tejido subcutáneo o de aponeurosis si
se trata de infección de la herida quirúrgica profunda.
- Ganglios linfáticos dolorosos e inflamado en la región
axilar o inguinal o cercanos a la herida.
- Fiebre de 38ºC que va en aumento, igual que la intensidad del dolor.
- Presencia de absceso o evidencia de infección observada
durante los procedimientos diagnósticos.
ADVERTENCIA
- La presencia de febrícula transitoria
se debe a necrosis hística, hematoma o cauterización.
La fiebre e hipertermia sostenida pueden ser el indicio de cuatro
complicaciones post-operatorias frecuentes como: atelectasia (en el
transcurso de las 48 horas post-operatorias), infecciones de heridas
(entre 5 a 30 días posteriores); la infección de vías
urinarias ( 5 a 8 días posteriores) y tromboflebitis (entre
7 y 14 días posteriores).
Acciones de enfermería
- Respetar las reglas establecidas para realizar la intervención
quirúrgica (tema contenido en este manual).
- Recordar que cuando la herida tenga exudado, fibrina, grasa o tejido
muerto, sus bordes no deben suturarse por cierre primario, sino que
se debe esperar a suturar para un cierre secundario.
- Llevar a cabo las técnicas de asepsia estricta cuando se
realice la curación de la herida quirúrgica.
- Vigilar y documentar el volumen, características y localización
del drenaje de la herida. Asegurarse que los drenes están funcionando
adecuadamente.
Atención de herida quirúrgica infectada
- El cirujano retira uno o más puntos de la herida, separa
los bordes y examina en busca de infección utilizando las pinzas
de hemostasia.
- Se toma cultivo de la secreción y se envía a laboratorio
para estudio bacteriológico.
- Para la curación de la herida se recomienda utilizar un
antiséptico a base de cloroxidante electrolítico de
amplio espectro antimicrobiano, el cual ha demostrado su efectividad
contra bacterias grampositivas y gramnegativas ácido resistentes,
hongos, virus y esporas. Además la acción antimicrobiana
se desarrolla a un pH similar al fisiológico, lo que preserva
los tejidos de agresiones químicofísicas.
- Según las condiciones de la herida se deben realizar irrigaciones
durante la curación con solución especializada, utilizando
una jeringa asepto. Se puede insertar un dren o taponear la herida
con gasa estéril o bien aplicarse apósitos húmedos.
- Administrar antibióticos por prescripción médica.
Dehiscencia de
herida (evisceración)
Por lo general ocurre entre el quinto u octavo día post-operatorio,
y con mayor frecuencia se presenta en intervenciones quirúrgicas
abdominales. Entre los factores que se relacionan con esta complicación
podemos mencionar:
a) Puntos de suturas no seguros, inadecuados o excesivamente
apretados (esto altera el aporte sanguíneo).
b) Hematomas, seromas.
c) Infecciones, tos excesiva, distensión abdominal.
d) Nutrición deficiente, inmunosupresión, uremia,
diabetes, uso de glucocorticoides.
Medidas preventivas
a) Colocar faja o vendaje abdominal al paciente anciano u obesos
o con paredes abdominales débiles o péndulas.
b) Instruir al paciente a que se sostenga la herida cuando realice
algún esfuerzo (vomitar o toser).
c) Mantener la vigilancia ante la presencia de distensión
abdominal y aliviarla.
Manifestaciones clínicas
- Salida repentina de líquido serosanguinolento de la
herida quirúrgica.
- El paciente refiere que algo “se deshizo” súbitamente
en la herida.
- En herida intestinal, los bordes pueden separarse y salir
los intestinos en forma gradual.
Por lo que es necesario observar si existe drenaje líquido
peritoneal en el apósito (líquido claro o serosanguinolento).
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Entre los factores que se relacionan con dehiscencia
de heridas están los puntos de sutura no seguros.
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Acciones de enfermería
- Permanecer con el paciente para tranquilizarlo y notificar al cirujano
de inmediato.
- Si están los intestinos expuestos, cubrirlos con apósitos
estériles y humedecidos con solución para irrigación.
- Vigilar los signos vitales y valorar si hay presencia de choque.
- Conservar al paciente en reposo absoluto.
- Dar instrucciones al paciente para que flexione lentamente sus
rodillas y colocarlo en posición semifowler para disminuir
la tensión sobre el abdomen.
- Preparar al paciente para intervención quirúrgica
y reparación de la herida.
- Manifestar al paciente que su herida recibirá el tratamiento
adecuado; intentar mantenerlo tranquilo y relajado, sobre todo mantener
la calma.

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